Vista panorámica de Cracovia (Polonia), la primera ciudad de Europa declarada Patrimonio de la Humanidad
La primera ciudad de Europa en ser declarada Patrimonio de la Humanidad
Cracovia entró en la primera lista de Patrimonio Mundial de la Unesco en 1978, el mismo año que Quito (Ecuador). Su casco histórico reúne una plaza medieval gigantesca, castillo real, catedral, sinagogas y uno de los barrios con más ambiente de Polonia
Cuando la Unesco elaboró su primera lista del Patrimonio Mundial en 1978 incluyó solo doce lugares. Entre ellos estaban las islas Galápagos, la capital de Ecuador, Quito, y el centro histórico de Cracovia, la primera ciudad europea en recibir esta distinción. No fue un reconocimiento a un monumento aislado, sino a un conjunto urbano que sigue permitiendo recorrer siglos de historia prácticamente a pie.
Torre del Ayuntamiento y plaza principal de Cracovia, con la Lonja de los Paños y la basílica de Santa María
La inscripción de Cracovia comprende tres grandes áreas: la ciudad medieval, la colina de Wawel y Kazimierz, la antigua ciudad real vinculada durante siglos a la comunidad judía. El corazón de la visita es la Rynek Glowny, la gran plaza del Mercado. Trazada en el siglo XIII, es la mayor plaza de mercado medieval de Europa según la Unesco y concentra la Lonja de los Paños, la torre del antiguo Ayuntamiento y la basílica de Santa María, con sus dos torres desiguales.
La catedral y el pan trenzado
Tiendas en la Lonja de los Paños
La lonja, conocida como Sukiennice, fue durante siglos el gran mercado de paños de la ciudad y hoy alberga tiendas, cafeterías y una galería de arte polaco. Merece la pena detenerse también en los pequeños puestos de obwarzanek, el pan circular trenzado típico de Cracovia, una opción rápida y barata para comer algo mientras se recorre el centro.
La colina de Wawel al atardecer, con el castillo y la catedral de San Wenceslao y San Estanislao
Desde la plaza, la llamada Ruta Real conduce hacia Wawel, la colina que fue residencia de los monarcas polacos. Allí se alzan el castillo renacentista y la catedral de San Wenceslao y San Estanislao, lugar de coronación y enterramiento de reyes de Polonia. Es uno de los puntos que conviene reservar con antelación si se quiere entrar en sus salas y no limitarse a pasear por el recinto.
El legado judío y la fábrica de Schindler
Fachadas de tiendas antiguas en el distrito judío de Kazimierz
El tercer gran imprescindible es Kazimierz. Sus sinagogas, el cementerio Remuh, la calle Szeroka y sus patios cuentan la historia de una comunidad decisiva en la vida de Cracovia antes de la ocupación nazi. Hoy es también el barrio más atractivo para cenar o tomar algo, aunque sin olvidar que muy cerca se encuentran la antigua fábrica de Oskar Schindler y los restos del gueto judío, visitas de enorme carga histórica y cinematográfica.
Fábrica de esmaltes de Oskar Schindler en la calle Lipowa en Cracovia
Cracovia funciona especialmente bien en una escapada de tres días. El primero puede dedicarse a la plaza, las calles del casco viejo y Wawel; el segundo, a Kazimierz y Podgórze; y el tercero, a la mina de sal de Wieliczka o a profundizar en los museos de la ciudad. El aeropuerto cuenta con conexiones directas desde Madrid, Barcelona y Málaga, aunque conviene revisar la programación según la temporada.