Las modificaciones afectan a todos los sistemas de retención infantiles

Las modificaciones afectan a todos los sistemas de retención infantiles

Seguridad

Bruselas prohíbe el uso de miles de sillitas infantiles: así es la nueva normativa para llevar niños

A partir de ahora la altura de los niños será determinante para el tipo de sistema de retención que deben usar, la DGT sanciona con 200 euros el mal uso de los mismos

Hace ya meses que la DGT adoptó un cambio de normativa europea que afecta a los sistemas de retención infantil (SRI), la forma técnica de llamar a las sillitas de bebe y niño para el coche de toda la vida.

Este tipo de accesorios de seguridad se regían tradicionalmente por una doble normativa, la R-44 y la R-129. La primera es más antigua y pone el acento sobre el peso del menor, mientras que la segunda es más amplia y se basa en la altura, lo que la hace más completa y segura para los ocupantes.

Mayor seguridad

De hecho, esta normativa R-129 incluye protecciones adicionales que hacen referencia al cuello y la cabeza de los bebés, por lo que puede considerarse más completa y segura que la anterior. En este caso se adapta a niños hasta 105 centímetros de altura en función de las diferentes constituciones.

Los bebés viajarán en sentido contrario a la marcha hasta los 15 meses

Los bebés viajarán en sentido contrario a la marcha hasta los 15 meses

En paralelo establece también la obligatoriedad de que los bebés deben viajar en sentido contrario de la marcha hasta cumplir los 15 meses, otra variación que juega a favor de los más pequeños.

En sentido contrario

A partir del 1 de septiembre la normativa R-44 deja de estar vigente, sustituida por la R-129, y se prohíbe su utilización para la venta de sistemas de retención nuevos. La DGT autoriza el uso de estos dispositivos durante los próximos ocho años, pero tal y como hemos dicho prohíbe su venta tanto nuevas como usadas.

Así es la nueva etiqueta de homologación

Así es la nueva etiqueta de homologación

Un detalle a tener muy en cuenta a la hora de comprar uno de estos dispositivos que no son precisamente baratos y que pueden suponer una multa de hasta 200 euros en caso de estar mal colocados o no estar homologados conforme a la R-129.

Basta consultar la etiqueta de homologación de la que disponen las propias sillas para saber cuál es el protocolo de homologación que ha seguido el fabricante.

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