Las butacas en las que viajan los guardias civiles de vigilancia
Seguridad
La DGT mira para otro lado para no multar a presos y guardias civiles en sus traslados: «Los vehículos no tienen ni cinturón»
En España no es legal viajar sin cinturón de seguridad, de hecho, con el Reglamento de Circulación en la mano, podrían multarlos a todos
Aunque parezca curioso, en este caso tanto la Guardia Civil, a través de una de las principales asociaciones, como los presos comparten un problema que les afecta a todos y que tiene que ver con los traslados.
Hace ya años que la flota de vehículos que pone a su disposición el Gobierno está en estado lamentable, no solo por lo vieja que es, sino por la falta de medidas de comodidad, como es la climatización, y de medidas de seguridad mínimas como son los cinturones de seguridad, un elemento que es obligatorio tanto por la DGT como por una orden ministerial de 2015 que estableció las especificaciones de estos vehículos.
Obligatorio por ley
De acuerdo con esta orden ministerial, los vehículos para el traslado de presos debe tener cinturones de seguridad, materiales resistentes, climatización, renovación de aire, alumbrado, salida de emergencia, extintores y una sinfín de elementos de los que a día de hoy carecen los vehículos.
Los vehículos de traslado anticipan una muerte segura en caso de accidente
Esta flota recorre al año más de un millón de kilómetros, está formada por 447 vehículos, de los que 365 son furgones y 82 autobuses, una flota muy envejecida con una edad media superior a los 11 años, de hecho en 2025 no se ha comprado ni un solo nuevo vehículo, sino que se han dado de baja unos 15 por su estado de conservación. Según explican en su comunicado: el 27 % de estos vehículos superan los 400.000 kilómetros y el 20 % el medio millón de kilómetros
Más de 500.000 km.
En mucho de estos vehículos los asientos están colocados en posición lateral y como hemos dicho sin cinturón, pese a que en 2008 el propio Servicio de Prevención de la Guardia Civil exigía ya que se coloquen en el mismo sentido de la marcha.
Un simple frenazo puede suponer un problema en estos vehículos
De esta manera la Guardia Civil denuncia la escasa preocupación del ministerio de Interior y de la Dirección General de la Guardia Civil, que deja de lado la seguridad de los presos y la de los propios agentes.
Todo ello sin olvidar que la DGT podría sancionar tanto a los propios agentes de vigilancia como a los presos con 200 euros durante los traslados, pues el Reglamento de Circulación establece que el responsable no es el conductor, sino cada ocupante.