Joachim Post, responsable de Desarrollo de BMW
Entrevista
Joachim Post, director desarrollo de BMW: «La autonomía dejará de ser un problema»
BMW escenifica en Múnich el inicio de su nueva era eléctrica con el i3 de la Neue Klasse. Hablamos con Joachim Post, que explica una estrategia basada en software, eficiencia y escala mundial frente al empuje chino
Múnich se convirtió en el epicentro del futuro eléctrico de BMW. Allí, en su histórica planta matriz, la marca alemana presentó el nuevo BMW i3 de la Neue Klasse, un modelo llamado a redefinir el corazón de su gama y a marcar un punto de inflexión en la industria del automóvil. No se trató de una puesta en escena convencional, sino de una declaración de intenciones con electrificación, software y escalabilidad como pilares de una nueva era.
No se trata de hacer un solo coche rápido, sino de escalar la tecnología a toda la gamaResponsable de Desarrollo de BMW
El Debate tuvo la oportunidad de conversar en el BMW Park de Múnich con Joachim Post, miembro del consejo de administración responsable de Desarrollo, quien subrayó el carácter emocional del lanzamiento. «No ha sido un espectáculo para periodistas, es la realidad de cómo la gente vive este coche», afirmó durante el encuentro. La elección del Serie 3 como base de esta revolución no es casual. Históricamente, este modelo ha representado el núcleo de BMW, y ahora se convierte en el vehículo que traslada las tecnologías de la Neue Klasse al gran público.
Joachim Post, responsable de Desarrollo de BMW
Del motor al software
El nuevo i3 no solo introduce una nueva generación eléctrica, sino una redefinición completa del vehículo como plataforma tecnológica. BMW habla de un software-defined vehicle, apoyado en una arquitectura con cuatro «super cerebros» y una capacidad de computación hasta 20 veces superior a la anterior.
La industria del automóvil vive una transición en la que el valor del coche ya no reside únicamente en el motor, sino en el software, la conectividad y la capacidad de actualización. Tesla abrió el camino, los fabricantes chinos lo han acelerado, y ahora los grandes grupos europeos buscan recuperar terreno.
Nuevo BMW i3
En este contexto, Post defendió el enfoque de BMW frente a la velocidad de desarrollo de China. «No se trata de hacer un solo coche rápido, sino de escalar la tecnología a toda la gama», explicó . La compañía prevé integrar estas innovaciones en hasta 40 modelos en apenas dos años, una estrategia que prioriza la consistencia global frente al lanzamiento puntual.
Autonomía y eficiencia
Uno de los aspectos más destacados del nuevo i3 es su autonomía, que puede alcanzar los 900 kilómetros bajo ciclo WLTP. Sin embargo, Post matizó que no hay magia tecnológica detrás, sino optimización: «La batería es la misma. La diferencia está en el peso, la aerodinámica y la resistencia a la rodadura. Es física».
Este enfoque refleja la tendencia de la industria que busca aumentar el tamaño de las baterías (con el consiguiente coste y peso) mientras que los fabricantes buscan mejorar la eficiencia del vehículo. En el caso de BMW, el diseño del Serie 3, más bajo y aerodinámico que un SUV, permite exprimir al máximo la misma tecnología que equipa el iX3.
Nuevo BMW i3
En condiciones reales, la marca asegura autonomías superiores a 500 kilómetros incluso con conducción dinámica, una cifra que sitúa al eléctrico en un terreno cada vez más cercano al de los motores de combustión en términos de uso cotidiano.
La incógnita de las baterías del futuro
Mientras los fabricantes chinos avanzan con rapidez en nuevas químicas y prometen ciclos de desarrollo cada vez más cortos, BMW mantiene una postura más prudente. Las baterías de estado sólido, consideradas el gran salto tecnológico del sector, aún están lejos de su implantación masiva.
Nuevo BMW i3 en la cadena de montaje
«Antes de principios de la década de 2030 no veremos un volumen real», señaló Post, quien apuntó también a la convivencia de distintas tecnologías: LFP para modelos de entrada y NMC para gamas más altas.
Esta estrategia híbrida responde a una realidad industrial en la que el coche eléctrico no tiene una única solución universal. El mercado mundial exige adaptaciones en función de costes, infraestructuras y preferencias del consumidor.
China como laboratorio
El papel de China aparece como uno de los ejes clave en el discurso de BMW. No solo como mercado, donde la marca vende millones de vehículos, sino como laboratorio tecnológico. Post reconoció la capacidad de los fabricantes chinos para desarrollar modelos en plazos muy cortos, pero defendió la necesidad de garantizar calidad, seguridad y durabilidad.
«Siempre nos preguntamos si la calidad y la seguridad están al nivel adecuado», afirmó.
Al mismo tiempo, BMW no se mantiene al margen de ese ecosistema. La integración de tecnologías locales como sistemas avanzados de asistencia a la conducción o inteligencia artificial muestra una estrategia de adaptación al mercado chino, clave para competir en igualdad de condiciones.
Eléctricos, híbridos y combustión
Uno de los puntos más llamativos de la nueva estrategia es la llamada 'apertura tecnológica'. BMW no apuesta por una electrificación exclusiva, sino por una plataforma capaz de integrar motores eléctricos, híbridos, gasolina e incluso diésel.
«Decidimos no hacer solo un eléctrico. También teníamos que pensar en motores de seis cilindros, V8 o híbridos enchufables», explicó Post .
Nuevo BMW i3
Este planteamiento contrasta con el de algunos fabricantes chinos o incluso europeos que han apostado por plataformas exclusivamente eléctricas. BMW busca así mantener flexibilidad ante un mercado desigual, donde la infraestructura de recarga sigue siendo un factor limitante en muchas regiones.
Conducción en la era digital
Más allá de la autonomía o la arquitectura, BMW insiste en que su ADN sigue siendo la conducción. El denominado Heart of Joy es el sistema que integra software, sensores y control dinámico para ofrecer una experiencia de conducción más precisa y emocional.
Nuevo BMW i3
Según Post, este sistema permite gestionar en tiempo real chasis, motor y estabilidad con una suavidad y rapidez inéditas. «Puedes conducir al límite y el coche lo controla de forma tan fluida que parece una montaña rusa», describió.
Este avance busca diferenciar a BMW en un mercado donde la electrificación tiende a homogeneizar prestaciones. Si todos los coches eléctricos aceleran rápido, la batalla se traslada a la experiencia de conducción.
Una nueva era
La presentación en Múnich dejó claro que BMW no concibe la electrificación como una simple transición tecnológica, sino como una reinvención completa de su modelo industrial. La Neue Klasse es un cambio estructural que afecta a diseño, producción, software y estrategia.
Sede de BMW en Múnich
«Esto no es una evolución, es una nueva era», resumió Post .
En un momento en el que la industria europea se enfrenta a la presión de China y a la disrupción tecnológica, BMW apuesta por combinar tradición, escala industrial y software para seguir siendo relevante en el nuevo tablero del automóvil. El nuevo i3 es solo el primer paso.