El problema puede aparecer después de la prueba, pero eso no significa que la ITV haya provocado la avería
Un mecánico habla sobre las averías tras la ITV: «Hay ciertas pruebas que te ponen al límite el coche»
Juan José explica por qué algunas holguras pueden aparecer después de pasar la ITV y rechaza que la inspección «se lo cargue» de forma intencionada
Las pruebas de la ITV pueden someter a determinadas piezas del vehículo a esfuerzos superiores a los de una conducción habitual, especialmente cuando se revisan posibles holguras en ruedas, rótulas, rodamientos o cilindros. Así lo ha explicado el mecánico Juan José Ebenezer, que ha detallado qué puede ocurrir cuando un coche entra en las plataformas de inspección y sale con una holgura que antes no parecía estar presente.
Según expone, el problema puede aparecer después de la prueba, pero eso no significa que la ITV haya provocado la avería de forma deliberada. «Antes de ir a la ITV, este movimiento no estaba, y sin embargo cuando salió de la ITV tenemos holguras aquí y tenemos holguras en este también, en este menos, pero en el otro bastante más», señala mientras muestra el fallo detectado.
Juan José explica que, durante la inspección, el vehículo se coloca sobre unas plataformas que generan movimientos laterales para comprobar si existen holguras. Ese procedimiento, precisa, implica una tensión añadida sobre distintas partes del coche.
«Cuando pones el coche en las plataformas, que le empiezan a meter movimiento para verle las holguras así y así, al final le estás dando una sobrecarga, un sobreesfuerzo a los cilindros, rodamientos, rótulas, todo eso está sufriendo un sobreesfuerzo de la tensión que se le está dando hacia ambos laterales», detalla.
No obstante, el mecánico insiste en que esas piezas deberían estar preparadas para soportar este tipo de cargas dentro de unas condiciones normales. Por ello, matiza que la aparición de una holgura tras la ITV puede revelar un desgaste previo que termina de manifestarse durante la prueba.
«Eso no quiere decir que se lo carguen»
El mecánico rechaza la idea de que la inspección rompa las piezas de forma voluntaria. «Pero eso no quiere decir que se lo carguen queriendo, porque date cuenta que eso tiene que estar preparado para sufrir esas cargas», subraya.
En esa línea, plantea que una pieza que acaba cediendo durante o después de la prueba probablemente ya se encontraba cerca del fallo. «Entonces, aunque antes de ir a la ITV esas holguras no estuviesen en la rueda, cuando ha pasado la inspección, al poco de salir esa sobrecarga que se le ha metido, ha hecho que coja holgura directamente y hay que sustituirlo», explica.
El ejemplo de la prueba de humos
Para reforzar su explicación, el mecánico compara esta situación con la prueba de gases, en la que se acelera el coche para comprobar las emisiones. «Igual es cuando le metes un acelerón al coche para ver los humos. No quiere decir que ese acelerón vaya a cargarse el motor», afirma.
Aun así, reconoce que algunas pruebas llevan el vehículo a un nivel de exigencia mayor del que muchos conductores aplican en su uso diario. «Pero sí que es cierto que hay ciertas pruebas que te ponen un poco más al límite el motor o el coche, o ciertas piezas, de lo normal que tú sueles circular con cuidadito», añade.
Sustituir la pieza y resolver la avería
La conclusión del mecánico es que, si una pieza cede tras la inspección, la solución pasa por sustituirla. «Por lo tanto, se ha ido, se sustituye, se pone nuevo y se soluciona el problema», resume.
Además, considera que el fallo habría terminado apareciendo igualmente con el uso normal del vehículo. «Porque si no es aquí, dentro de dos meses o tres meses le hubiera pasado al cliente normal andando por la calle», concluye.