La decisión afecta a cualquier objeto fabricado en China

La decisión afecta a cualquier objeto fabricado en China

Industria

El incierto futuro del automóvil mundial después de que EE.UU. prohíba el uso de componentes chinos en los coches

El mercado norteamericano se cierra por completo a la automoción china, prohibiendo que incluso los coches fabricados en los EE.UU. usen componentes chinos

En 2024 el entonces presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, tomaba una de las decisiones que más trascendencia puede tener sobre la industria de la automoción mundial. Entonces el miedo al espionaje que pueda estar llevando a cabo China gracias a sus coches le hizo legislar en contra de que los coches que se vendan en los Estados Unidos puedan llevar algún componente chino, incluido software.

Una decisión que entra en vigor en 2030 y que se convierte en un verdadero drama para la automoción mundial si tenemos en cuenta que un coche europeo puede llevar entre un 20 y un 30 % de componentes chinos, un 70 % si hablamos de baterías de coches eléctricos e híbridos, un porcentaje que en el caso de los japoneses y coreanos apenas llega a un 10 %.

Un 20 % de componentes

Pero más preocupante aún es en los Estados Unidos donde los fabricantes locales, es decir marcas como Ford, Chevrolet, Tesla o Chrysler, utilizan hasta un 10 % de componentes de origen chino en su fabricación. De esta manera la industria del automóvil mundial tiene unos cinco años para poner al día sus automóviles sin utilizar componentes de este país asiático.

Las baterías de Tesla también llevan numerosos componentes chinos

Las baterías de Tesla también llevan numerosos componentes chinos

Se trata de un verdadero reto así tenemos en cuenta que a día de hoy es muy complicado encontrar proveedores distintos a los chinos en algunos componentes tecnológicos muy específicos como puede ser las baterías, pues China produce el 90 % de las baterías para automóviles a nivel mundial y el 10 % restante está en manos de Corea del Sur.

No hay alternativa

De hecho, marcas norteamericanas como Tesla que están usando baterías de origen chino se van a ver muy afectadas por esta decisión. Hay que tener en cuenta que Estados Unidos supone un mercado de 16 millones de automóviles anuales, de ahí su importancia clave para la supervivencia de los fabricantes.

Ni que decir tiene que las marcas chinas no puedan vender coches en los Estados Unidos, una decisión que también tomó la Administración norteamericana bajo la presidencia de Joe Biden, aunque hace unas semanas Trump abrió a Pekín la posibilidad para que vendan coches en los Estados Unidos si montan fábricas en el país y contratan a trabajadores locales, unas declaraciones que le costaron fuertes críticas desde el Congreso de los Estados Unidos.

Europa ha intentado parar el aluvión de coches chinos

Estados Unidos ha parado la importación de coches chinos hace meses

Lo complejo de la situación ha provocado que algunas marcas, como Polestar, hayan anunciado ya su salida del mercado norteamericano, mientras su marca hermana Volvo, propiedad de la china Geely, puede salvarse gracias a la fábrica que tiene en los Estados Unidos, un camino que quieren explorar otros fabricantes chinos como BYD, que necesitan acceder al mercado del automóvil norteamericano para seguir creciendo en ventas.

A día de hoy la industria china y la europea son las que tienen más complicada la situación para vender coches en los Estados Unidos, pues como hemos dicho la coreana y la japonesa tiene una dependencia menor.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas