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Alimentación

El ayuno en días alternos muestra una ligera ventaja frente a otras dietas, según un nuevo estudio

Este método mostró una ligera superioridad, con una diferencia media de pérdida de peso de -1,29 kg frente a la restricción energética continua

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de 2.500 millones de adultos en todo el mundo, lo que representa el 43 % de la población adulta, tienen sobrepeso. Dentro de este grupo, aproximadamente 890 millones, es decir, un 16 %, padecen obesidad. Esta situación se relaciona directamente con un aumento en el riesgo de enfermedades crónicas graves como la diabetes tipo 2 y los trastornos cardiovasculares. Perder peso puede ayudar a reducir factores de riesgo como la presión arterial alta, el colesterol elevado y los niveles elevados de glucosa en sangre.

El ayuno intermitente se presenta como una alternativa creciente a las dietas tradicionales con restricción calórica, que a menudo resultan difíciles de mantener a largo plazo. Este enfoque dietético consiste en alternar períodos de ingesta de alimentos con períodos de ayuno, y puede dividirse en tres modalidades principales: alimentación restringida en el tiempo (por ejemplo, el método 16:8), ayuno en días alternos (24 horas de ayuno intercaladas) y ayuno de día completo (como el modelo 5:2).

A pesar de su popularidad, los efectos reales del ayuno intermitente sobre la salud, en comparación con la restricción calórica continua o una dieta sin limitaciones, no están del todo definidos. Para esclarecer esta cuestión, un grupo de investigadores analizó los resultados de 99 ensayos clínicos con un total de 6.582 adultos (edad media: 45 años; 66 % mujeres). Este metaanálisis fue llevado a cabo por la Facultad de Medicina Temerty de la Universidad de Toronto y publicado en The BMJ.

Los resultados sugieren que las dietas de ayuno intermitente producen beneficios similares a las dietas hipocalóricas convencionales en términos de pérdida de peso. De entre las distintas modalidades, el ayuno en días alternos mostró una ligera superioridad, con una diferencia media de pérdida de peso de -1,29 kg frente a la restricción energética continua. También se registraron reducciones leves adicionales frente a otros tipos de ayuno, aunque ninguna de estas diferencias alcanzó el umbral clínico mínimo relevante de 2 kg.

Además, el ayuno en días alternos se asoció con niveles más bajos de colesterol total y LDL (colesterol «malo»). Sin embargo, no se observaron efectos relevantes en los niveles de glucosa ni en el colesterol HDL. Los autores concluyen que se requieren estudios de mayor duración para confirmar estos resultados y determinar su impacto clínico real.