Un hombre haciendo ejercicioFreepik

Salud

Estar activo físicamente en edad adulta puede estar asociado a un riesgo de muerte menor

Actualmente, se recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada

Según un estudio realizado por la Universidad de Queensland (Australia) y publicado en el British Journal of Sports Medicine, cambiar a un estilo de vida más activo en cualquier momento de la vida adulta puede prolongar la vida y reducir el riesgo de muerte entre un 30 % y 40 %.

Actualmente, se recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos semanales de intensidad vigorosa, o una combinación de ambas, señalan los investigadores.

Con ello, los investigadores quieren descubrir si los diferentes patrones de actividad física, así como su impacto acumulativo durante la edad adulta, podrían estar asociados con un menor riesgo de muerte por todas las causas, y específicamente por enfermedades cardiovasculares y cáncer.

El análisis de datos agrupados de los resultados del estudio mostró que, en general, un mayor nivel de ejercicio físico se asoció con menores riesgos de todos los resultados incluidos. Las personas consistentemente activas tenían entre un 30 y un 40 % menos de riesgo de fallecer por cualquier causa, mientras que quienes aumentaron sus niveles de actividad física por debajo de los recomendados tenían entre un 20 y un 25 % menos de riesgo de morir por cualquier causa.

En concreto, los participantes que pasaron de ser físicamente inactivos a ser activos tenían un 22 % menos de probabilidades de fallecer, mientras que los que aumentaron sus niveles de físicos en su tiempo libre tenían un 27 % menos de probabilidades de hacerlo.

Pero, en general, los patrones de actividad física y la muerte por una causa específica siguió siendo poco concluyente, especialmente en lo que respecta a la muerte por cáncer.

Sin embargo, mantener o aumentar el entrenamiento en niveles inferiores a la cantidad semanal recomendada se asoció con beneficios apreciables para la salud, lo que indica que algo de actividad física siempre es mejor que ninguna, dicen los investigadores.

Los investigadores reconocen algunas limitaciones en sus hallazgos, incluyendo que la mayoría de los estudios incluidos en los análisis de datos agrupados se basaron en evaluaciones subjetivas del esfuerzo físico, que pueden no haber sido siempre precisas. Y sólo hubo unos pocos estudios que analizaron las cantidades acumuladas de actividad física o muertes por cáncer.

Sin embargo, los hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud pública, insisten los investigadores. Además, aseguran que las futuras intervenciones (de actividad física) podrían «no solo estar dirigidas a las personas inactivas, sino también ayudar a las personas activas a mantener su actividad», concluyen.