Una mujer que no consigue dormir bien
Salud
Dormir mal podría afectar a áreas cerebrales vinculadas al alzhéimer
Cada año se diagnostican en España más de 40.000 nuevos casos de esta enfermedad neurodegenerativa
Un nuevo estudio del proyecto ALFASleep, liderado por Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC) – el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall– en colaboración con la Fundación La Caixa, revela que tener un sueño de poca calidad puede llevar a cambios estructurales del cerebro en regiones vulnerables a la enfermedad de Alzheimer, especialmente en mujeres.
En España, se estima que alrededor de 800.000 personas padecen esta enfermedad. Esta cifra representa una de las mayores proporciones de enfermos de demencia en la población mayor de 60 años a nivel mundial, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Además, se calcula que cada año se diagnostican en España más de 40.000 nuevos casos de alzhéimer. A nivel mundial, la OMS (La Organización Mundial de la Salud) prevé que el número de personas con demencia aumentará significativamente en las próximas décadas, pasando de 55 millones en la actualidad a 131 millones en 2050.
La investigación incluyó a 171 adultos cognitivamente sanos, la mayoría con un mayor riesgo de sufrir alzhéimer. Se utilizó el actígrafo, un dispositivo no invasivo que rastrea los patrones de vigilia durante periodos de hasta dos semanas, proporcionando una evaluación más precisa.
Mediante esta técnica, los investigadores descubrieron que una menor eficiencia del sueño y una mayor fragmentación se asociaban con un grosor cortical reducido al lóbulo temporal medial, entre otras áreas que se suelen ver afectadas al principio del mal de alzhéimer. También, los participantes fueron evaluados con resonancia magnética cerebral y análisis de líquido cefalorraquídeo para medir los principales biomarcadores de esta enfermedad.
Estos patrones fueron especialmente pronunciados en las mujeres, que, a pesar de dormir más tiempo de media, mostraron un vínculo más fuerte entre el sueño fragmentado y las regiones cerebrales más delgadas.
Por lo tanto, los expertos sugieren que monitorizar y mejorar el sueño en la edad media y en la vejez podría ayudar a proteger el cerebro, incluso en individuos que aún no muestran signos de este padecimiento.
Los efectos más fuertes observados en las mujeres destacan aún más la necesidad de hacer investigación específica por sexo y estrategias de prevención precoz.