Primer plano de las manos de la mujer cortando zanahorias orgánicas frescas en la encimera de la cocinaGetty Images / Carlos Gawronski

Alimentación

Los motivos por los que una dieta vegana puede acarrear problemas a niños, adolescentes y embarazadas

Aunque este patrón dietético puede ser equilibrado y proporcionar los nutrientes necesarios, los expertos subrayan la necesidad de una planificación cuidadosa, especialmente durante etapas críticas del desarrollo como la infancia, la adolescencia o el embarazo

El interés por las dietas veganas ha crecido de forma significativa en los últimos años, y cada vez son más quienes optan por este tipo de alimentación motivados por razones éticas, medioambientales o de salud. Aunque este patrón dietético puede ser equilibrado y proporcionar los nutrientes necesarios, los expertos subrayan la necesidad de una planificación cuidadosa, especialmente durante etapas críticas del desarrollo como la infancia, la adolescencia o el embarazo.

En contextos vitales tan sensibles, resulta esencial garantizar una ingesta adecuada de ciertos nutrientes que no siempre son fáciles de obtener en una dieta basada únicamente en alimentos de origen vegetal. La ausencia de estos componentes esenciales puede desembocar en deficiencias con repercusiones en el desarrollo físico, el sistema inmunitario, la salud ósea o el funcionamiento neurológico. Para prevenir estos déficits, los profesionales recomiendan recurrir, si es necesario, a alimentos enriquecidos o suplementos nutricionales, siempre bajo orientación médica o nutricional.

«Uno de los errores más comunes es asumir que todos los productos etiquetados como ‘veganos’ son automáticamente saludables o equilibrados», advierte Nuria Cañas Cano, nutricionista en Blua de Sanitas. Según explica, numerosos productos veganos en el mercado son altamente procesados, contienen escasas proteínas de buena calidad y carecen de micronutrientes esenciales.

Además, añade que «en dietas veganas mal estructuradas puede haber una mayor dificultad para absorber esos micronutrientes si se hacen combinaciones incorrectas de alimentos o la variedad de alimentos es escasa; o un aporte calórico insuficiente, especialmente en niños o adolescentes con altas demandas energéticas».

Ante este panorama, los especialistas de Sanitas señalan diversas consecuencias asociadas a una alimentación vegana deficiente. En primer lugar, se menciona el riesgo de un desarrollo físico limitado en niños, debido a una posible insuficiencia de proteínas completas, calcio, vitamina D, zinc e incluso de calorías. Esto podría reflejarse en una estatura menor a la correspondiente por edad, menor masa muscular o huesos más frágiles.

En segundo lugar, se alerta sobre las posibles alteraciones neurológicas y cognitivas. Carencias de vitamina B12, hierro o ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA) pueden provocar desde dificultades de atención e irritabilidad hasta problemas neurológicos más graves.

También se menciona la posibilidad de padecer fatiga crónica, una consecuencia habitual de la anemia provocada por déficit de hierro o vitamina B12, esta última imprescindible desde el inicio de una dieta vegana. Las personas afectadas suelen experimentar cansancio persistente, falta de energía y disminución del rendimiento tanto físico como intelectual. En ciertos casos, esta sintomatología puede derivar de un bajo aporte calórico general, algo habitual en dietas veganas desequilibradas o demasiado estrictas.

Otra de las complicaciones observadas se refiere a trastornos menstruales, como la amenorrea o la irregularidad en los ciclos, asociados a una ingesta insuficiente de calorías, grasas saludables o hierro. Estas deficiencias pueden provocar desequilibrios hormonales que, a largo plazo, inciden en la fertilidad, afectando especialmente a mujeres jóvenes o deportistas.

Por último, los expertos advierten del debilitamiento óseo, consecuencia de un consumo escaso de calcio, vitamina D y proteínas, lo que incrementa el riesgo de fracturas, osteopenia y osteoporosis en la edad adulta.

«El veganismo es perfectamente viable en todas las etapas de la vida, pero requiere una planificación adecuada y seguimiento profesional. No basta con eliminar los productos de origen animal; es imprescindible saber cómo sustituirlos correctamente», concluye Nuria Cañas Cano.