Mujer incapaz de dormir bien por las nochesFreepick

El tipo de cáncer que aprovecha la alteración del ritmo circadiano para alterarse

Los tumores del segundo grupo resultaron ser más invasivos y con mayor capacidad de diseminarse hacia los pulmones

Un grupo de científicos de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad Texas A&M (Estados Unidos) ha identificado una relación directa entre la alteración de los ritmos circadianos y el desarrollo de cáncer de mama más agresivo, al comprobar que estos desajustes reducen la eficacia del sistema inmunitario.

La investigación, publicada en la revista Nature Oncogen, se basó en el estudio de dos grupos modelo modificados genéticamente para desarrollar cáncer de mama agresivo. Mientras uno de los grupos siguió un ciclo normal de luz y oscuridad, el otro fue expuesto a un patrón lumínico irregular que interfería con su reloj biológico interno.

Los resultados mostraron diferencias claras: los modelos con un ciclo normal desarrollaron tumores alrededor de la semana 22, mientras que aquellos con alteraciones circadianas comenzaron a presentar signos de cáncer aproximadamente cuatro semanas antes. Además, los tumores del segundo grupo resultaron ser más invasivos y con mayor capacidad de diseminarse hacia los pulmones, un factor asociado a peor pronóstico clínico.

Los investigadores también observaron que la disrupción del ritmo circadiano debilitaba de forma notable la respuesta inmunitaria, creando un entorno favorable para el crecimiento y la expansión de las células cancerosas. Según explicó la doctora Tapasree Roy Sarkar, directora del estudio, el problema no fue solo la velocidad de crecimiento del tumor, sino la inhibición activa de las defensas del organismo.

El impacto de esta alteración no se limitó al tumor. El equipo detectó cambios estructurales en el tejido mamario sano, lo que aumentaba su susceptibilidad al desarrollo de cáncer. En este contexto, identificaron el papel clave de una molécula llamada LILRB4, un receptor que actúa como regulador del sistema inmune.

Aunque en condiciones normales LILRB4 contribuye a evitar respuestas inflamatorias excesivas, en el cáncer puede activarse en exceso y favorecer la inmunosupresión. Al bloquear este receptor, los científicos lograron reactivar la respuesta inmunitaria y reducir la propagación del cáncer, incluso en situaciones de alteración circadiana.

Estos hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas para tratar cánceres de mama agresivos, especialmente en personas expuestas de forma crónica a desajustes del reloj biológico, como trabajadores nocturnos o con turnos rotatorios.

«El cáncer se adapta al tiempo biológico del organismo. Cuando el reloj interno se altera, la enfermedad obtiene ventaja. Ahora sabemos que es posible contrarrestar ese efecto», concluyó Sarkar.