La degeneración macular asociada a la edad representa una de las principales causas de pérdida de visión
Salud ¿Puede un implante de retina revertir la degeneración macular?
La degeneración macular asociada a la edad representa una de las principales causas de pérdida de visión y ceguera entre los mayores de 65 años. Esta enfermedad progresiva afecta a la visión central, provocando que con el tiempo los rostros, las páginas de los libros o cualquier objeto directamente en el campo visual se vean distorsionados o cubiertos por manchas borrosas, oscuras o completamente ciegas.
Frente a esta realidad, un nuevo ensayo clínico aporta una renovada esperanza para los pacientes que padecen la forma seca de la enfermedad, la más común de las variantes. Investigadores del Instituto Oftalmológico Roski, que forma parte de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California (USC), han comenzado una investigación clínica de fase 2b. El objetivo es evaluar si un implante retiniano con células madre bioingenierizadas puede reemplazar las células dañadas del epitelio pigmentario de la retina y, con ello, restaurar la visión.
La degeneración macular es una enfermedad progresiva que afecta a la visión central
Este implante consiste en un parche ultradelgado, más fino que un cabello humano, que sirve de soporte para las células madre, manteniéndolas en su sitio una vez introducidas en el ojo. «Esperamos determinar si el implante de retina basado en células madre no solo puede detener la progresión de la degeneración macular seca relacionada con la edad, sino también mejorar la visión de los pacientes», explicó el doctor Sun Young Lee, cirujano de retina e investigador principal en Keck Medicine. El especialista destacó que, aunque existen tratamientos capaces de ralentizar el avance de la patología, hasta ahora no se ha logrado revertir el daño ya causado: «Los hallazgos podrían ser revolucionarios».
Este nuevo estudio se sustenta en investigaciones previas llevadas a cabo en el mismo instituto, donde un grupo reducido de pacientes mostró una buena tolerancia al implante. Este se integró adecuadamente en el ojo y fue absorbido con éxito por el tejido retiniano. En ese ensayo preliminar, el 27 % de los participantes experimentó una mejora visual.
El doctor Lee, también profesor asociado en la Facultad de Medicina Keck de la USC, señaló que esta nueva fase del ensayo pretende verificar si el tratamiento puede proporcionar beneficios clínicos significativos en la visión. «La fase anterior del ensayo clínico demostró que el tratamiento es seguro y tiene el potencial de beneficiar la visión de los pacientes; esta próxima fase investigará si la terapia puede lograr mejoras clínicamente significativas en la visión», afirmó.
Así se hará el estudio
Los pacientes serán evaluados durante al menos doce meses para analizar la tolerancia al implante y registrar cualquier cambio visual.
En Estados Unidos, cerca de 20 millones de personas padecen degeneración macular relacionada con la edad, ya sea en su forma seca o en su variante húmeda, esta última menos frecuente pero más agresiva. La enfermedad afecta a la mácula, una parte central de la retina, encargada de la visión detallada y central.
En fases avanzadas, las células del epitelio pigmentario retiniano (EPR) resultan dañadas o destruidas, provocando una pérdida de agudeza visual
El implante desarrollado para este ensayo se basa en células madre embrionarias que, tras su cultivo en laboratorio, se convierten en células del EPR. Durante una intervención quirúrgica ambulatoria, los oftalmólogos de Keck Medicine insertarán estas células sobre una membrana diminuta que será colocada en la retina. El doctor Rodrigo Antonio Brant Fernandes, cirujano del estudio, explicó que «el estudio explorará si el implante diseñado en laboratorio reemplazará a las células dañadas, funcionará como lo harían las células RPE normales y mejorará la visión de los pacientes que actualmente no tienen otras opciones de mejora».