Uno de cada tres niños tiene caries en los dientes de leche por no cepillarse bienPexels

¿Es necesario el flúor en la pasta de dientes? Esto dice la ciencia

Durante décadas, el flúor ha sido considerado el gran aliado en la prevención de la caries dental, un oligoelemento presente de forma natural en la naturaleza que participa activamente en la mineralización tanto de huesos como de dientes. No obstante, un uso excesivo puede conllevar efectos adversos que van desde la aparición de manchas en los dientes hasta dolores articulares, molestias gastrointestinales o, incluso, un debilitamiento óseo, especialmente preocupante en edades tempranas.

Filip Van, fundador y director ejecutivo de la firma de cosmética natural Di Oleo, ha puesto sobre la mesa la necesidad de replantear el papel del flúor en la higiene dental diaria. A través de su experiencia como fabricante de productos bucales naturales, Van plantea que la salud oral debe sustentarse en el equilibrio, no en la acumulación de sustancias, por muy beneficiosas que se presuman. En este sentido, advierte: «El flúor en sí mismo no es perjudicial ni representa un riesgo para nuestros dientes; el problema surge cuando, sin necesidad real, se acumula en el organismo y puede acabar perjudicándonos más que ayudándonos».

El responsable de Di Oleo explica que, en condiciones normales, la mayoría de las personas obtienen ya suficiente cantidad de flúor a través de una alimentación variada que incluye agua potable, pescado azul, infusiones como el té o determinados vegetales. A esto se suma el flúor añadido de forma artificial a productos de consumo cotidiano como las sales fluoradas, suplementos o determinadas aguas envasadas. El resultado, alerta Van, es una sobreexposición que puede derivar en fluorosis dental —una alteración del esmalte visible en forma de manchas blancas o marrones— y, en casos más severos, afectar al sistema óseo y digestivo.

El origen de esta práctica está en la capacidad del flúor, en dosis adecuadas, para reforzar el esmalte dental y aumentar su resistencia ante los ácidos que generan las bacterias. Por esta razón, desde mediados del siglo XX se comenzó a añadir flúor al agua potable y a los productos de higiene dental. No obstante, Van cuestiona su necesidad generalizada en la actualidad: «El flúor no es imprescindible en una pasta de dientes si llevamos una correcta higiene bucal y una alimentación equilibrada. Y, en caso de que exista una carencia, no será una pasta dental la que resuelva el problema, sino una intervención médica adecuada», señala.

Alternativas al flúor

Desde Di Oleo, apuestan por fórmulas naturales como alternativa al flúor convencional. Ingredientes como el carbonato cálcico, que favorece la remineralización del esmalte, el xilitol, eficaz en la prevención de la placa bacteriana, o los aceites esenciales de menta y caléndula, que aportan propiedades antiinflamatorias, refrescantes y reguladoras del pH bucal, están presentes en muchas pastas dentales sin flúor que ya se comercializan en el mercado.

«Sabemos, porque lo fabricamos y también porque hay respaldo científico, que la remineralización no depende exclusivamente del flúor», sostiene Van. A su juicio, una buena formulación del dentífrico, una saliva en condiciones saludables y una higiene oral constante son más determinantes en la prevención de problemas dentales que la simple inclusión de este mineral.