Uno de los elementos clave es la constitución física mediaEuropa Press / Ricardo Rubio

Bienestar

Jorge Ángel, enfermero, aclara por qué las mujeres sienten más frío que los hombres

El cuerpo masculino suele contar con mayor masa muscular, mientras que el femenino presenta un porcentaje más elevado de grasa corporal

La sensación de frío no responde únicamente a una percepción subjetiva. Detrás de que muchas mujeres afirmen pasar más frío que los hombres existe una combinación de factores biológicos que condicionan la forma en que el cuerpo produce, conserva y reparte el calor. Así lo explica Jorge Ángel, enfermero, en un vídeo en el que detalla las principales diferencias fisiológicas entre ambos sexos.

Estas variaciones, aclara, «no suponen ni una ventaja ni un inconveniente». Se trata de características propias de la biología humana que influyen en la respuesta del organismo ante las bajas temperaturas.

Uno de los elementos clave es la constitución física media. Según se expone, el cuerpo masculino suele contar con una mayor proporción de masa muscular, mientras que el femenino presenta un porcentaje más elevado de grasa corporal. Esta diferencia es relevante porque el músculo genera calor de forma activa, mientras que la grasa actúa como un aislante interno que ayuda a conservarlo.

Sin embargo, esa función aislante no se distribuye de manera uniforme. La grasa corporal prioriza la protección de los órganos vitales, concentrando el calor en el núcleo del cuerpo. Como consecuencia, las zonas periféricas reciben menos aporte térmico, lo que explica que manos y pies se enfríen con mayor facilidad. Tal y como se señala en el vídeo, las mujeres «tienden a perder mucho más calor por las extremidades».

La influencia hormonal

A esta circunstancia se suma la influencia hormonal. Los estrógenos, predominantes en el organismo femenino, favorecen una vasoconstricción, especialmente en las áreas periféricas. Este proceso reduce el flujo sanguíneo hacia manos y pies, incrementando la sensación de frío en esas zonas. Se trata de un mecanismo fisiológico normal, integrado en la regulación térmica del cuerpo.

El divulgador insiste en que estas diferencias no deben interpretarse en términos de mejor o peor adaptación. Para cerrar su explicación, introduce una nota personal y coloquial al afirmar: «Yo no sé vosotros pero yo llevo helado todo el invierno». Una frase que resume de forma sencilla cómo la biología influye en algo tan cotidiano como la manera en que cada persona experimenta el frío.