Es necesario dormir al menos 7 horas diariasFreepik

La ciencia explica por qué dormimos peor fuera de casa

Dormir fuera de casa puede resultar una experiencia agotadora, sobre todo si la primera noche no se consigue descansar adecuadamente. Siempre queda la esperanza de que seguramente la segunda noche se duerma mejor. Ahora científicos de la Universidad de Nagoya han averiguado por qué sucede esto. En un estudio en laboratorio, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, los científicos identificaron en ratones un grupo de neuronas que se activan cuando el animal entra en un nuevo entorno. Estas neuronas liberan una molécula llamada neurotensina que mantiene la vigilia. Este efecto las protege de posibles peligros en entornos desconocidos.

Este descubrimiento podría explicar el llamado «efecto de la primera noche» observado en humanos. Durante la primera noche en un lugar nuevo, el cerebro permanece más alerta, casi como si actuara como un guardián nocturno. Mantiene un ojo abierto hasta que confirma que el entorno es seguro. Los científicos explican en un comunicado que esta respuesta evolucionó para mejorar la supervivencia. Aunque esta alteración del sueño se conoce desde hace décadas, el mecanismo cerebral que la regula no se había esclarecido.

«La amígdala extendida es una región cerebral que procesa las emociones y el estrés en los mamíferos. Dentro de esta región, neuronas específicas llamadas neuronas IPACL CRF producen neurotensina y se activan al percibir un nuevo entorno», explicó Daisuke Ono, autor principal y profesor del Instituto de Investigación de Medicina Ambiental de la Universidad de Nagoya. «La neurotensina afecta entonces a la sustancia negra, un área cerebral que controla el movimiento y el estado de alerta».

Los investigadores estudiaron ratones en jaulas nuevas y registraron su actividad cerebral. Las neuronas IPACL CRF se volvieron muy activas en sus nuevos entornos. Al suprimir artificialmente estas neuronas, los ratones se durmieron rápidamente, incluso en entornos nuevos. Al activarlas, los ratones permanecieron despiertos durante más tiempo. El equipo demostró que las neuronas IPACL CRF utilizan neurotensina para comunicarse con la sustancia negra.

Dado que la amígdala extendida y la sustancia negra existen en todos los mamíferos, los investigadores creen que probablemente existan circuitos similares en los humanos. Los hallazgos podrían conducir a nuevos tratamientos para el insomnio y los trastornos de ansiedad. Muchas personas con TEPT o estrés crónico experimentan un estado de alerta excesivo durante la noche. Los fármacos que actúan sobre esta vía de la neurotensina podrían ayudarles a conciliar el sueño.