Dormir es una de las piezas fundamentales para envejecer bien
La técnica avalada por la neurociencia para dormir profundamente en segundos
Dormir es una de las piezas fundamentales para envejecer bien. Un estudio publicado en 2023 concluía que dormir menos de cinco horas puede afectar al sistema inmunitario y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como patologías cardíacas, cáncer o diabetes.
El problema es que a la hora de conciliar el sueño, algunas rutinas, alimentos o costumbres puede dificultar la tarea y provocar problemas o incluso insomnio. La doctora Nuria Roure, psicóloga experta en alteraciones del sueño y autora del libro Por fin duermo, afirma que para mantener un ritmo de sueño adecuado la cena debe ser ligera entre las 20:00 y las 20:30, evitando ir a la cama con el estómago. La hora de meterse en la cama debe ser, por tanto, sobre las 22:30 h y dormir hasta las 08:00 h, aproximadamente. No dormirse nunca en el sofá o ir a la cama solo para dormir o no mirar dispositivos electrónicos como mínimo una hora antes de acostarse son algunos de los consejos más repetidos para no tener problemas de sueño.
Sin embargo, a pesar de seguir todas las recomendaciones, en ocasiones no siempre se obtienen los frutos deseados. Un método sencillo y poco convencional está ganando terreno en las clínicas del sueño: aplicar frío en la frente.
El científico Kyle Cox, conocido en redes por divulgar contenidos sobre neurociencia, asegura que esta técnica está sustituyendo a los somníferos en algunos centros especializados.
Según explica, enfriar ligeramente el lóbulo frontal puede inducir un sueño profundo: «Los investigadores descubrieron que la temperatura de la frente determina si el cerebro permanece alerta o se apaga», señala en su cuenta @kyleinspires1 y añade: «Cuando el lóbulo frontal se enfría incluso un grado, la química del sueño se activa automáticamente».
Cox cita estudios en los que personas con insomnio utilizaron gorras refrigerantes que solo cubrían la frente. Los resultados mostraron que la mayoría conciliaba el sueño más rápido que con medicación. La investigación, presentada en la conferencia de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño en 2011, registró una efectividad del 75 %.
«El frío ralentiza el parloteo mental, porque la corteza prefrontal no puede calentarse mientras se enfría», añadió el divulgador. Asegura que métodos caseros, como un paño frío o una bolsa de guisantes congelados envuelta en una toalla, pueden servir para lograr ese efecto: colocarlos sobre la frente al acostarse y mantenerlos allí hasta que pierdan la baja temperatura.
Entre los comentarios a su publicación surgieron otras sugerencias, como el uso de mascarillas frías para ojos situadas un poco más arriba o comparaciones con la tradición de algunos países nórdicos, donde los bebés duermen la siesta al aire libre en climas gélidos.
Para quienes luchan por conciliar el sueño, este truco podría ser, al menos, una alternativa sencilla para poner a prueba.
Un estudio publicado en Neurology, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología, reveló que las personas con insomnio crónico pueden experimentar un deterioro más acelerado de la memoria y de las habilidades cognitivas con el paso de los años, junto con cambios cerebrales visibles en estudios de neuroimagen.
El insomnio crónico –definido como la dificultad para dormir al menos tres noches por semana durante tres meses o más– se asoció con un 40 % más de riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve o demencia en comparación con quienes no lo padecen, lo que equivale a un envejecimiento cerebral adicional de 3,5 años. Aunque el estudio no prueba que el insomnio cause estos cambios, sí muestra una relación significativa.
«El insomnio no solo influye en cómo te sientes al día siguiente, también puede tener efectos a largo plazo sobre la salud cerebral», explicó el autor principal, el Dr. Diego Z. Carvalho, de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. «Nuestros hallazgos sugieren que podría ser una señal de alerta temprana o incluso un factor que contribuya a futuros problemas cognitivos».