Un estudio confirma que entrenar en cinta andando hacia atrás disminuye las caídas
Esclerosis múltiple: caminar hacia atrás mejora la postura y la velocidad
Un estudio confirma que entrenar en cinta andando hacia atrás disminuye las caídas
En España, más de 55.000 personas conviven con esclerosis múltiple, una enfermedad crónica, inflamatoria y neurodegenerativa del sistema nervioso central que suele diagnosticarse entre los 20 y los 40 años y que afecta a las mujeres con una frecuencia tres veces mayor que a los hombres.
Los expertos aseguran que un diagnóstico precoz puede modificar el curso de la enfermedad y prevenir la discapacidad futura. En los últimos años, los avances terapéuticos y la identificación de nuevos biomarcadores han permitido un seguimiento más preciso y tratamientos mejor ajustados.
Una de las últimas investigaciones, publicada en el Journal of Neurologic Physical Therapy, ha estudiado el impacto de un programa de caminata hacia atrás. Aunque pueda parecer extraño, el equipo de investigadores y estudiantes de la Universidad Estatal de Wayne, dirigido por la Dra. Nora Fritz, estudió si el entrenamiento de marcha atrás podía mejorar la movilidad, el equilibrio y la estructura cerebral, además de reducir el riesgo de caídas en estos pacientes.
Los participantes asistieron a ocho semanas de terapias de marcha atrás en cinta de correr y sobre el suelo con resultados positivos: «Los resultados de este ensayo piloto indicaron que el entrenamiento de marcha hacia atrás produjo mejoras mensurables en la estabilidad postural y la velocidad de la marcha en la mayoría de los participantes del estudio», afirmó Fritz. «Esto sugiere que caminar hacia atrás puede generar adaptaciones físicas positivas».
Este tipo de terapia puede promover la neuroplasticidad en áreas cerebrales relacionadas con el equilibrio
Los autores indicaron que se necesitan ensayos clínicos adicionales más grandes para confirmar los beneficios.
«Esta novedosa intervención de fisioterapia se diseñó para combatir los problemas progresivos de movimiento asociados con la EM», afirmó Fritz. «Medimos los cambios estructurales en la sustancia blanca cerebral en tres regiones: el cuerpo calloso, el pedúnculo cerebeloso superior y el tracto corticoespinal. Los resultados de este pequeño ensayo sugieren que este tipo de terapia puede promover la neuroplasticidad en áreas cerebrales relacionadas con el equilibrio. Nuestro próximo paso es realizar un ensayo más amplio para determinar el impacto potencial de este tipo de terapia en todos los pacientes con EM».