El doctor Aurelio Rojas durante la entrevista con El DebateJuan González

Doctor Aurelio Rojas: «Dormir menos de seis horas incrementa exponencialmente el riesgo de infarto»

El cardiólogo Aurelio Rojas (Málaga, 1990), especialista en el Hospital Regional Universitario de Málaga, se ha consolidado como una de las voces emergentes más influyentes en la nueva divulgación médica en España.

Con más de un millón de seguidores en redes sociales, sus píldoras de salud en TikTok e Instagram han conquistado al público gracias a un estilo cercano, transparente y riguroso posicionándose como uno de los referentes de la nueva generación de médicos divulgadores.

Ahora, en Tu corazón tiene algo que decirte (Ed. Zenith) el cardiólogo consigue traducir conceptos complejos de la ciencia médica en mensajes claros y aplicables a la vida cotidiana. En una entrevista con El Debate, el doctor explica, entre otros temas, por qué el estrés, la alimentación o el ejercicio pueden ser determinantes en la salud del corazón.

–¿Cuáles dirías que son los tres hábitos diarios más importantes para cuidar el corazón?

–Reducirlo a tres es complicado, pero me voy a quedar con los más significativos, los que más impactan en la salud. El primero es el ejercicio físico, indudablemente. No debemos olvidar que, además del ejercicio cardiovascular —caminar, trotar suave, nadar, bicicleta elíptica, el que más nos guste—, debemos alcanzar al menos 150 minutos semanales. Y hay que añadir hoy en día el ejercicio de fuerza: debemos potenciar la musculatura, porque es una de las barreras más potentes para protegernos de factores de riesgo como el estrés.

El segundo factor clave es la alimentación. Ya lo decía Hipócrates: «el alimento es medicina y la medicina es alimento». Yo siempre digo que se puede saber quién es alguien por la cesta de su compra. Gran parte de nuestra salud depende de lo que compramos en el supermercado. Durante años nos hemos centrado en reducir grasas, sobre todo las procesadas, pero hoy el problema ha cambiado: encontramos gran cantidad de comida ultraprocesada con mucha sal oculta, azúcares añadidos, conservantes y aditivos que alteran nuestro organismo.

Y el tercero, muy importante, es el descanso. Con el estilo de vida actual es fácil sacrificar horas de sueño y no le damos la importancia que merece porque no notamos síntomas inmediatos. Pensamos: «con cinco horas estoy bien». Pero la ciencia dice que dormir menos de seis horas incrementa exponencialmente el riesgo de problemas cardiovasculares, especialmente infartos, en torno a un 40 %. Es algo dramático.

El Dr. Aurelio Rojas en un momento de la entrevistaJuan González García

–En el libro dedica un capítulo entero al estrés. ¿Cómo influye el estrés crónico?

–Le dedico un capítulo entero porque influye prácticamente en todo. El problema es que lo tenemos tan normalizado, no hacemos caso a las señales ni a los síntomas. Pensamos que es solo nerviosismo, fatiga o estar acelerados, pero va mucho más allá.

El cortisol crónico –la hormona del estrés– y la adrenalina generan una hiperactivación del sistema nervioso simpático que provoca cambios dramáticos en el organismo. Afecta al metabolismo, a cómo nuestras células consumen energía, a cómo manejamos los hidratos de carbono, la glucosa o las grasas.

Favorece la acumulación de grasa visceral, que produce sustancias inflamatorias. Esto genera una inflamación crónica de bajo grado que daña células y vasos sanguíneos, y termina provocando enfermedades cardiovasculares. Es algo muy serio, mucho más importante que la sensación de cansancio o aceleración.

–Hablaba antes de ultraprocesados y comida inflamatoria. ¿Qué tres alimentos nunca incluiría en su dieta?

–El primero: los embutidos y las carnes procesadas, especialmente los productos comerciales. No hablo de los caseros, sino de fiambres como pavo, jamón cocido, salchichón, hamburguesas o salchichas. Contienen aditivos que la OMS clasifica como carcinógenos del grupo 2, y recomienda no consumirlos más de dos veces por semana. Sin embargo, mucha gente los toma a diario.

El segundo: las harinas refinadas. Están presentes en casi todos los panes comerciales, sobre todo los blancos, de fermentación rápida, y en productos precocinados como pizzas, tortillas o hamburguesas.

Y el tercero: el azúcar refinado. Aunque estamos más concienciados, seguimos consumiendo demasiado, muchas veces sin darnos cuenta, porque está presente en alimentos con azúcares añadidos. Por eso siempre recomiendo leer etiquetas. No pasa nada por un consumo puntual, pero el consumo diario, sumado al estrés y al mal descanso, es una combinación muy perjudicial para el corazón.

– ¿Cómo se puede saber si un dolor en el pecho es un infarto?

–El corazón duele, pero no es un dolor típico, sino una opresión. Es una presión muy intensa, como si nos comprimieran el pecho o nos pusieran un gran peso encima, como 40 kilos.

A veces ese dolor se irradia a brazos, cuello o espalda y aparece con el esfuerzo físico, como subir escaleras o caminar rápido. Puede ser un aviso de que algo no va bien. Al principio desaparece con el reposo, pero si progresa, puede acabar en infarto.

Si el dolor no desaparece en reposo o va en aumento, hay que acudir de inmediato al médico. Cuanto más se tarde en actuar, mayores serán las secuelas, porque el infarto se produce por un coágulo que obstruye una arteria del corazón.

Ante la duda, siempre hay que consultar. Un electrocardiograma y una analítica permiten diagnosticarlo rápidamente. Esperar «a ver si se pasa» es un error grave: puede ser demasiado tarde.

–Al final del libro propone un protocolo cardioprotector de 90 días. ¿En qué consiste?

–Es una forma de aplicar todo lo explicado en el libro a la vida real. Durante 90 días, que es el tiempo que tarda el metabolismo celular en reprogramarse, proponemos cambios sostenibles para mejorar la salud cardiovascular.

No se trata de dietas milagro ni de empezar rutinas imposibles en el gimnasio. Se trata de introducir cambios progresivos, adaptados a cada persona

El problema hoy en día es que sabemos qué hacer –comer mejor, hacer ejercicio, descansar–, pero no cómo adaptarlo a nuestra realidad ni mantenerlo a largo plazo. Este protocolo busca precisamente eso: cambios duraderos.

Vivimos en la era de la información, pero cada vez hay más enfermedad. Se vive más años, sí, pero gracias a los tratamientos, no necesariamente con mejor salud. Yo prefiero una sociedad sana antes que una sociedad enferma bien tratada.

–¿Qué opina de la inteligencia artificial aplicada a la medicina?

–Va a ser una herramienta muy potente. La medicina es tan amplia que es imposible saberlo todo. La inteligencia artificial puede ayudarnos a manejar información, elegir pruebas, interpretar resultados y seleccionar tratamientos.

Será un gran apoyo para médicos y también, probablemente, para pacientes, ayudándoles a hacer seguimiento y comprobar si sus tratamientos funcionan. Espero que se utilice de forma positiva.

El cardiólogo Aurelio Rojas, durante la entrevista con El DebateJuan González García

–¿Por qué decidió divulgar en redes sociales?

–La salud no está en el hospital; el hospital es la punta del iceberg. La salud se construye en los colegios, en los supermercados, en las familias y en los gimnasios.

Para mí, que alguien llegue al hospital con un infarto es un fracaso del sistema. La medicina está evolucionando hacia un enfoque más preventivo e individualizado.

Empecé a divulgar porque hay muchas dudas sin resolver y porque, por falta de tiempo, los médicos no siempre podemos abordar temas como alimentación, descanso o ejercicio en consulta.

La salud no es solo recetar medicamentos. A veces llegamos tarde y entonces el tratamiento es necesario, pero lo ideal es no llegar a ese punto. Debemos aprender a cuidarnos y asumir un papel activo en nuestra propia salud.