El organismo humano está biológicamente programado para reducir la producción de orina en las horas de sueñoGetty Images

Levantarse al baño por la noche puede esconder un problema de salud

El organismo está biológicamente programado para reducir la producción de orina en las horas de sueño

Despertarse de forma recurrente durante la madrugada para acudir al servicio no es una simple consecuencia del envejecimiento, sino que puede tratarse de nicturia, una alteración urinaria más común de lo que se cree. Aunque un episodio puntual entra dentro de la normalidad, los expertos señalan que la repetición constante de esta necesidad altera el descanso y requiere atención médica.

El organismo humano está biológicamente programado para reducir la producción de orina en las horas de sueño mediante mecanismos hormonales. Sin embargo, desde la Clínica Universidad de Navarra recuerdan que, en las personas que padecen nicturia, este sistema falla y el cuerpo mantiene una actividad urinaria elevada durante el descanso nocturno, impidiendo un sueño continuo.

«La nicturia ocasional no suele ser preocupante, pero cuando aparece de forma frecuente o deteriora el descanso es importante consultar con un especialista», advierten los urólogos.

Causas y factores de riesgo

Este trastorno, que se intensifica especialmente a partir de los 65 años, está vinculado a la disminución de la capacidad de la vejiga propia de la edad, pero también a condiciones médicas crónicas como:

  • Hipertensión arterial y diabetes
  • Menopausia
  • Edemas y problemas de vejiga

La rutina diaria también juega un papel crucial. El consumo de grandes cantidades de agua, alcohol o bebidas diuréticas antes de acostarse eleva las probabilidades de interrumpir el sueño. No obstante, existe un factor circulatorio clave: la retención de líquidos diurna.

«En personas con edemas o problemas circulatorios, parte del líquido acumulado en las piernas se reabsorbe al acostarse y el riñón lo filtra durante la noche», explican los expertos.

En hombres, el Dr. Ángel Tabernero Gómez, Jefe de Urología del hospital HLA Universitario Moncloa, explica que el crecimiento de la próstata de forma benigna – hiperplasia benigna–, que suele ocurrir a partir de los 70 años y afecta hasta el 70 u 80 % de los pacientes provoca la necesidad de orinar muchas veces por la noche o un chorro flojo, aunque también hay quien no puede orinar y acaba con una sonda puesta: «Si los síntomas no son muy severos, hacemos tratamiento médico con una serie de medicaciones y si no, un tratamiento quirúrgico que, gracias a los láseres y nuevas tecnologías que utilizamos, en 24-48 horas el paciente se va a casa con el problema solucionado».

Consecuencias para la salud general

La fragmentación del descanso provocada por la nicturia no es un problema menor. Los especialistas alertan de que la falta de un sueño reparador deriva en cansancio diurno y dificultades de concentración. A nivel psicológico, este déficit crónico de descanso aumenta el riesgo de sufrir alteraciones del estado de ánimo, tales como ansiedad o depresión.

Tratamiento y recomendaciones

El abordaje de la nicturia depende estrictamente de su causa originaria. Entre las pautas médicas más frecuentes para mitigar el impacto de este trastorno se encuentran:

Restricción de líquidos: Limitar la ingesta de agua y bebidas a partir de la última hora de la tarde.

Evitar estimulantes: Reducir drásticamente el consumo de alcohol y cafeína.

Ajuste de medicación: Modificar los horarios de los fármacos diuréticos bajo supervisión.

Medidas posturales: En casos de retención de líquidos, elevar las piernas durante el día o utilizar medias de compresión.

Los profesionales de la salud insisten en la importancia de romper el mito de que despertarse a orinar es «lo normal» con la edad, e instan a la población a acudir a las consultas médicas para evaluar cada caso.

«Dormir bien es una parte fundamental de la salud y la nicturia puede ser una señal de que existe un problema médico que conviene valorar», concluyen.