Cortar las uñas de los piesGetty Images

El error común al cortarse las uñas de los pies que puede costar caro a la salud

Con la llegada del buen tiempo y el cambio de calzado, es habitual que se preste un mayor esmero al cuidado de las uñas de los pies. Sin embargo, los podólogos advierten que mantener un corte adecuado debe responder a una necesidad de salud y prevención médica, más que a una simple motivación estética.

Según explican los especialistas, las uñas de los pies tienen un ritmo de crecimiento notablemente más lento que las de las manos, registrando una media de apenas 0,1 milímetros al día. Este fenómeno se debe a que la circulación sanguínea en las extremidades inferiores es más distal —es decir, se encuentra más alejada del corazón—. Asimismo, el pie se ve condicionado por fuerzas físicas que no afectan a las manos, tales como la carga del peso corporal, la influencia de la gravedad, la fuerza reactiva del suelo y el uso continuo de zapatos. Por todo ello, los profesionales recomiendan realizar el corte cada siete o diez días.

El riesgo de la rutina incorrecta

A pesar de ser una tarea que se realiza de manera rutinaria en el hogar, el corte de uñas no siempre se ejecuta de la forma correcta, lo que puede derivar en patologías dolorosas.

Arístides Ortega Cadenas, podólogo y fisioterapeuta, ha advertido a través de sus redes sociales sobre el peligro de ciertas prácticas comunes y ha detallado las pautas precisas para evitar el desarrollo de una uña encarnada:

«Lo primero es que no te cortes las uñas redondas. Esos bordes al crecer siempre terminan clavándose. Lo que debemos hacer es cortar las uñas lo más recto posible y vamos a dejar ambos bordes con una parte blanca. Esta uña va a ir creciendo de forma recta y no se va a clavar».

Los expertos insisten en que modificar la forma natural de la uña al redondear las esquinas es el principal desencadenante de complicaciones, por lo que instan a la población a adoptar el corte recto como una medida fundamental de autocuidado y salud podológica.

Siete reglas básicas

Los podólogos recomiendan cortar las uñas de los pies después de la ducha, ya que el calor y la humedad ayudan a reblandecerlas y facilitan el corte. En personas con uñas más gruesas, aconsejan mantener los pies en remojo con agua caliente durante diez o quince minutos antes de proceder.

Los especialistas insisten en que las uñas deben cortarse siempre en línea recta o ligeramente cuadrada, evitando las formas redondeadas para prevenir la aparición de uñas encarnadas, una de las molestias más frecuentes en consulta podológica.

Además, recomiendan no apurar demasiado el corte y dejar al menos uno o dos milímetros por encima del dedo para proteger la piel y evitar que la uña se clave.

Otro de los consejos habituales es utilizar herramientas adecuadas para los pies. Las uñas son más gruesas que las de las manos y requieren cortaúñas o tijeras específicas para evitar roturas o cortes irregulares.

Las cutículas también necesitan cuidados especiales. Los podólogos recuerdan que no deben cortarse, ya que actúan como una barrera natural frente a bacterias e infecciones.

Tras el corte, aconsejan utilizar una lima suave para eliminar posibles picos o irregularidades y mantener la forma recta de la uña.

Por último, recomiendan hidratar tanto las uñas como las cutículas al finalizar para proteger la piel, suavizar la zona y favorecer un mejor estado general de los pies.