El acné en verano puede mejorarGetty Images/iStockphoto

Ni el sol cura el acné ni el agua de mar hace milagros: cuatro falsos mitos del verano sobre la piel

CCon la llegada del verano, muchas personas con acné confían en que el sol, los baños en el mar o el sudor mejorarán el aspecto de su piel. Sin embargo, esa aparente mejoría suele ser pasajera y, tras las vacaciones, es frecuente que aparezcan brotes más intensos.

Según explica Fran Escudero, experto en dermocosmética de Skin Perfection by Bluevert, buena parte de estas creencias se mantienen por consejos populares y contenidos virales en redes sociales que carecen de respaldo científico. El especialista desmonta cuatro de los mitos más habituales y ofrece las claves para cuidar la piel durante la época estival.

Sol y agua

Uno de los errores más extendidos es pensar que el agua del mar desinfecta la piel y que el sol seca los granos. Aunque ambos efectos pueden producir una mejoría puntual, no constituyen un tratamiento contra el acné.

«El agua de mar posee propiedades antisépticas gracias a su alta concentración salina, por lo que puede ayudar a limpiar la piel de forma puntual. Además, el bronceado disimula temporalmente las rojeces», explica Fran Escudero. Sin embargo, advierte de que «el problema llega semanas después: la radiación solar deshidrata la piel, altera su función barrera y favorece un efecto rebote que suele traducirse en brotes de acné más intensos al finalizar el verano. Esto se debe a que el sol también favorece el engrosamiento cutáneo, lo que visualmente hace que desaparezcan los granos, pero lo que realmente ocurre es que los poros se obstruyen».

Hidratación tras el baño

Otro falso mito es creer que, después de bañarse en el mar, la piel ya está suficientemente hidratada y no necesita crema.

«El agua salada aporta minerales beneficiosos, pero la combinación de sal, viento y radiación solar reseca considerablemente las capas superficiales de la piel», señala el experto. Por ello, recomienda aplicar una crema hidratante después de la exposición solar para restaurar la función barrera y compensar la pérdida de agua.

Sudar no limpia los poros

El sudor tampoco elimina las impurezas de la piel ni desobstruye los poros. Su función principal es regular la temperatura corporal.

«Lo que obstruye los poros no desaparece sudando», aclara Escudero. «El exceso de sebo, las células muertas y las impurezas solo se eliminan mediante una buena rutina de limpieza y activos exfoliantes como el ácido salicílico, uno de los ingredientes más eficaces para mantener los poros limpios».

Además, durante el verano el sudor se mezcla con restos de protector solar, contaminación, polvo y sebo, favoreciendo la aparición de nuevos brotes si no se realiza una higiene adecuada. El especialista aconseja utilizar un limpiador suave por la mañana y realizar una doble limpieza por la noche: primero con un producto de base oleosa para retirar el fotoprotector y las impurezas, y después con el limpiador habitual.

Protector solar es imprescindible

Prescindir del protector solar por miedo a que engrase la piel es otro de los errores más frecuentes entre las personas con acné.

«La radiación ultravioleta estimula la producción de sebo y, además, favorece que las marcas postacné se oscurezcan y se conviertan en manchas mucho más difíciles de tratar», afirma Escudero.

La recomendación es elegir un fotoprotector de textura ligera, acabado no graso y no comedogénico, diseñado para no obstruir los poros.

El experto concluye que el cuidado del acné no debe relajarse durante el verano. «En verano no hay que bajar la guardia con el acné. Adaptar la rutina a las condiciones de la estación, mantener una buena hidratación, limpiar correctamente la piel y utilizar protección solar específica son medidas mucho más eficaces que confiar en remedios populares que, a largo plazo, pueden empeorar el problema».