Casi el 95 % de los vídeos sobre glass skin contienen afirmaciones engañosasGetty Images

Los peligros para la piel de seguir las tendencias virales de skincare coreano en TikTok

Casi el 95 % de los vídeos sobre glass skin contienen afirmaciones engañosas, según un estudio

Las rutinas de cuidado de la piel coreano y la llamada glass skin o piel de cristal se han convertido en una de las tendencias de belleza más populares en redes sociales. Sin embargo, la información dermatológica que acompaña a muchos de estos contenidos podría estar lejos de ofrecer las garantías necesarias.

Casi el 95 % de los vídeos analizados en un nuevo estudio contenían al menos una afirmación potencialmente engañosa y la información básica sobre seguridad era prácticamente inexistente. Los resultados se han presentado en el Congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV) 2026.

La denominada «piel de cristal» hace referencia a una piel tersa, uniforme, suave y con un aspecto especialmente hidratado. El fenómeno ha adquirido una enorme popularidad en TikTok, donde las rutinas de cuidado facial pueden alcanzar a millones de personas.

Análisis de 38 vídeos de TikTok

Los investigadores analizaron en mayo de 2026 vídeos relacionados con las rutinas de cuidado de la piel coreano y con la búsqueda de una piel más luminosa y uniforme. Para reducir la influencia del algoritmo, utilizaron una cuenta neutral que no tenía un historial previo de interacciones.

A partir de cinco términos de búsqueda relacionados con el cuidado de la piel coreano, seleccionaron los vídeos más populares y, después de aplicar los criterios de exclusión establecidos, analizaron 38 publicaciones.

Los resultados mostraron que cerca del 95 % de los vídeos incluían al menos una afirmación considerada engañosa. Además, el 84 % no tenía en cuenta las diferencias entre tipos de piel, mientras que el 45 % recomendaba combinar varios ingredientes activos sin ofrecer una orientación suficiente sobre su seguridad. Otro 32 % prometía resultados instantáneos.

Escasa presencia de advertencias

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue la escasa presencia de advertencias relacionadas con los posibles efectos adversos.

«Lo que más nos sorprendió fue la constante ausencia de información básica sobre seguridad», señaló la autora principal, la Dra. Maria Lúcia Paysano. «Solo uno de los 38 vídeos mencionaba el riesgo de irritación, solo dos abordaban la protección solar, ninguno mencionaba el riesgo de dermatitis de contacto y ninguno recomendaba consultar a un dermatólogo».

Además, todos los vídeos fueron considerados poco fiables o de baja fiabilidad y ninguno incluía referencias o fuentes externas que permitieran comprobar la información.

En cuanto a quiénes estaban detrás de estos contenidos, casi el 82 % habían sido creados por influencers que no eran médicos. Otro 11 % procedía de marcas de belleza y el 8 % restante, de otros creadores de contenido relacionados con este ámbito. Ninguno de los vídeos analizados había sido elaborado por dermatólogos.

«Nuestros hallazgos demuestran una clara brecha entre la popularidad de este contenido y la calidad de la información que proporciona», afirma el Dr. Paysano quien añade: «Seguir estas rutinas sin una guía personalizada puede contribuir a la irritación, la sobreexfoliación, los brotes de acné o la alteración de la barrera cutánea, especialmente cuando se combinan varios ingredientes activos».

Problemas en la piel

Los posibles efectos de seguir tendencias de cuidado facial difundidas en redes sociales también fueron analizados en otro estudio observacional presentado en el mismo Congreso de la EADV.

En este caso, los investigadores estudiaron a 94 pacientes que habían desarrollado una nueva afección cutánea o habían experimentado un empeoramiento de un problema previo después de utilizar productos cosméticos o dermatológicos promocionados en redes sociales.

Los exfoliantes químicos con alfa-hidroxiácidos (AHA) o beta-hidroxiácidos (BHA) fueron los productos implicados con mayor frecuencia y aparecieron en el 34 % de los casos. Les siguieron los retinoides de venta libre (27 %), los sérums de vitamina C (14 %) y los productos con niacinamida (11 %).

El problema no parecía estar relacionado únicamente con un producto concreto, sino también con la forma de incorporarlo a la rutina. El 48 % de los pacientes había adoptado rutinas completas inspiradas directamente en contenidos de redes sociales y el 63 % utilizaba al mismo tiempo más de tres ingredientes activos.

«Lo que resultó particularmente llamativo no fue simplemente la popularidad de estos productos, sino la forma en que se utilizaban», comentó el autor principal, el Dr. Ouissal Hormi. «Muchos pacientes reproducían rutinas complejas de cuidado de la piel que incluían varios ingredientes activos simultáneamente, a menudo basándose en consejos de personas influyentes ajenas al ámbito médico».

Irritación, acné y otros efectos

Las reacciones observadas fueron diversas. La más frecuente fue la dermatitis de contacto irritativa, registrada en el 42 % de los casos, seguida de la aparición o el empeoramiento significativo del acné, que afectó al 28 %.

También se observaron brotes de rosácea o cuadros similares a la rosácea (12 %), hiperpigmentación postinflamatoria (11 %) y quemaduras químicas superficiales (7 %).

«La combinación de varios ingredientes activos puede ejercer una presión excesiva sobre la barrera cutánea, ya que algunos tienen efectos irritantes superpuestos», afirmó el Dr. Hormi.

Nuestro mensaje es sencillo: «Viral» no significa necesariamente seguro, validado o apto para todosDr. Ouissal Hormi

Los investigadores subrayan que sus resultados no cuestionan los principios tradicionales del cuidado de la piel coreano. La limpieza suave, la hidratación y el mantenimiento de la barrera cutánea son prácticas que pueden formar parte de una rutina de cuidado facial.

La preocupación está en cómo estos principios se transforman en redes sociales en rutinas estandarizadas, cada vez más complejas y presentadas como universales, sin explicar suficientemente los posibles riesgos ni las diferencias entre personas y tipos de piel.