kimchi, una comida tradicional coreana
Kimchi, kéfir y kombucha, los casi desconocidos alimentos fermentados
Son fuentes naturales de probióticos
La alimentación es una de los factores más importantes para la salud intestinal ya que puede promover una variedad de bacterias saludables.
Los alimentos fermentados son fuentes naturales de una variedad de probióticos y desempeñan un papel en el apoyo a la salud intestinal tal y como muestra la investigación realizada en Health benefits of fermented foods: microbiota and beyond, donde se analiza su papel clave para prevenir enfermedades cardiovasculares o metabólicas, a la vez que mejora el proceso de digestión.
El profesor de Microbiología Víctor Jiménez, explica que los procesos de fermentación son esenciales para la calidad y seguridad de muchos alimentos característicos de nuestra dieta, aportando diferentes beneficios a quienes los consumen: «La fermentación mejora la digestibilidad del alimento y habitualmente mejora sus características nutricionales, su vida útil y sus características organolépticas».
Los alimentos y las bebidas fermentadas son el resultado de la transformación de materias primas alimenticias por parte de los microorganismos y de las enzimas que estos producen. Estas materias primas proceden de múltiples orígenes como los cereales, frutas, leche, vegetales, carnes o incluso pescado. El profesor Jiménez afirma: «La diversidad de metabolitos producidos en la fermentación contribuye a su preservación y limita el crecimiento de microbios deteriorantes o patógenos en el propio alimento».
Cerveza, cava y vino
La fermentación está presente en multitud de alimentos y bebidas y un ejemplo de ello son la cerveza, el cava, el vino o la sidra. En el caso de la cerveza las levaduras son las principales protagonistas de su elaboración y son claves para su estilo y sus propiedades sensoriales. «La fermentación enriquece el perfil bioquímico de las materias primas de origen natural como la malta de cereal y el lúpulo, preservando sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias», afirma el experto.
Así pues, a lo largo de la historia la humanidad se ha nutrido con productos fermentados, –tanto con microbios vivos como los que no lo contienen–, como pan, café, chocolate, cerveza, vino, queso o yogur sin embargo hay otros menos populares en las mesas españolas pero que pueden entrar a formar parte del menú de estas fiestas.