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Los beneficios de los ingredientes básicos de las torrijas: pan, leche y huevos
Cinco curiosidades de las torrijas y cómo preparar las de toda la vida
Si hay un dulce típico de Semana Santa es la torrija, un postre de origen popular realizado a base de pan frito, huevos y leche que por la sencillez de sus ingredientes se ha convertido en el alimento perfecto para comer durante la Semana Santa.
Desde el punto de vista nutricional, la Fundación Española de Nutrición explica los beneficios nutricionales de leche, pan y huevos. El consumo de productos lácteos aportan componentes nutricionales básicos que contribuyen a una dieta equilibrada.
Beneficios de la leche
La importancia del pan en la dieta
Teniendo en cuenta el valor nutricional del pan, este, según la Fundación Española de Nutrición, debe constituir una parte destacable en la dieta, tratando de estar presente en prácticamente todas las comidas, desde el desayuno a la cena. El hecho de no consumirlo de forma habitual contribuye a desequilibrar de manera importante el perfil calórico de la dieta. Aumentaría el porcentaje del total de las calorías proveniente de alimentos ricos en grasas.
Valor nutricional del pan
El huevo es un alimento de elevado valor nutritivo, y con un aporte de energía no muy elevado (84 Kcal/unidad de tamaño medio). La proteína es de máxima calidad, por su elevado poder biológico. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) la toma como término de referencia, al presentar proporciones equilibradas de todos los aminoácidos esenciales.
VALOR NUTRICIONAL DEL huevo
Origen de las torrijas
Tanto si se es de torrija tradicional como más gourmet, además del pan y la leche otro de los ingredientes básicos para elaborar este dulce son los huevos. Pazo de Vilane, empresa pionera desde 1996 en huevo campero y especializada 100 % en este tipo de producción desvela algunas curiosidades de este delicioso postre. El origen de la torrija parece remontarse a la época de los romanos. En este sentido, se han encontrado referencias a una receta del siglo I d.C. de una receta muy similar a partir de una tostada o galleta, leche, aceite y miel.
En toda España se hicieron muy populares en la Cuaresma. El pan, la leche y los huevos proveían de energía a los labradores y eran ingredientes asequibles para los más humildes. Según afirman algunos escritos, allá por el año 1600 la receta de la torrija se utilizaba para aliviar a las parturientas y para favorecer su recuperación tras el parto.
Asociar la Cuaresma y la Semana Santa fue un tiempo después, aunque no se sabe la fecha exacta. Aunque son muchos los expertos que creen que se debía a la necesidad de aprovechar el pan sobrante durante el tiempo en que no se podía comer carne.
Pese a lo que se pueda creer, la torrija no es un dulce exclusivo de España. Aunque versionadas y adaptadas a los gustos locales, hay otros países que tienen sus «propias» torrijas. Un ejemplo de ello es Grecia con su «Avgofeta», las «Fotzelschnitten» suizas, las «Fatias» de Portugal o la tostada francesa en Francia.