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La metionina de los alimentos puede marcar la diferencia entre sanar o no sanar una enfermedad

La metionina mejoró la capacidad de filtración renal

Cuando una persona sufre una lesión o contrae una infección, su organismo inicia un proceso complejo cuya evolución puede conducir a la recuperación o, en los casos más graves, a la muerte. A este recorrido se le conoce como trayectoria de la enfermedad y depende de múltiples factores, como la edad, el sexo o el historial médico. Comprender qué determina estas trayectorias es el objetivo de décadas de investigación lideradas por la doctora Janelle Ayres, científica del Instituto Salk.

Uno de los principales factores que agravan muchas enfermedades es la inflamación. Aunque se trata de una respuesta esencial del sistema inmunitario para combatir infecciones y lesiones, un exceso de inflamación puede provocar daños graves en los tejidos y aumentar el riesgo de muerte. Por ello, los investigadores la describen como un mecanismo de doble filo: protector y, a la vez, potencialmente letal.

En un estudio reciente, el equipo del Instituto Salk utilizó un modelo murino de infección para analizar cómo reducir los efectos dañinos de la inflamación. Los resultados muestran que la suplementación dietética con metionina –un aminoácido esencial– protegió a los ratones infectados frente al deterioro físico, la disfunción de la barrera hematoencefálica y la muerte.

El papel clave de los riñones

El mecanismo identificado apunta a un papel clave de los riñones. La metionina mejoró la capacidad de filtración renal, facilitando la eliminación de citocinas proinflamatorias a través de la orina, sin interferir con la capacidad del sistema inmunitario para combatir la infección. Este hallazgo revela una función poco explorada del riñón en el control de la inflamación sistémica.

El estudio, publicado en la revista Cell Metabolism, sugiere que pequeños cambios en la dieta pueden tener un impacto significativo en la evolución de la enfermedad. Además, los investigadores observaron efectos protectores similares en modelos de sepsis y lesión renal, lo que amplía el posible alcance terapéutico de la metionina.

«La investigación indica que diferencias biológicas aparentemente pequeñas, incluidos factores dietéticos, pueden influir de forma decisiva en el pronóstico de una enfermedad», señaló Ayres, autora principal del estudio e investigadora del Instituto Médico Howard Hughes. Según explicó, estos resultados refuerzan el potencial de la nutrición como una intervención médica basada en mecanismos biológicos concretos.

La inflamación es una respuesta inmunitaria desencadenada por la presencia de patógenos o lesiones. Las células del sistema inmunitario liberan citocinas proinflamatorias para combatir la amenaza, pero su acumulación excesiva puede resultar perjudicial. El equipo de Ayres se centra en estudiar cómo el organismo regula la liberación y eliminación de estas moléculas para mantener el equilibrio.

Durante los experimentos, los científicos observaron que los ratones infectados presentaban niveles bajos de metionina, lo que los llevó a probar su suplementación. Los resultados confirmaron que este aminoácido ayudaba a reducir los niveles circulantes de citocinas mediante una mejora del rendimiento renal.

Aunque los hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas para enfermedades inflamatorias e infecciosas, los investigadores advierten que su eficacia en humanos aún no ha sido comprobada. Por ello, recomiendan cautela y subrayan la necesidad de futuros estudios clínicos antes de considerar la suplementación con metionina como tratamiento. Sin embargo, una forma segura de aportar metionina al organismo es a través la alimentación.

Alimentos con más metionina

Alfredo Valdés, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, con un enfoque en la fisiopatología metabólica explica en un artículo publicado en HSN Store aporta una lista con los alimentos que más metionina aportan (mg/100g de alimento crudo), encabeza por el pollo, seguido del atún en lata y la sandía:

  1. Pollo 800
  2. Atún en lata 653
  3. Sandía 648
  4. Sardina 621
  5. Semilla de calabaza 617
  6. Sésamo 602
  7. Soja 525
  8. Almendra 518
  9. Hígado 491
  10. Salmón 469
  11. Huevos 416
  12. Pato 397
  13. Lenguado 396
  14. Pistacho 367
  15. Cacahuete 317