Requesón

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Los beneficios del requesón, la opción láctea baja en calorías y saludable

El requesón, un derivado lácteo de textura grumosa y sabor suave, ha ganado notoriedad como una alternativa saludable dentro del ámbito nutricional. Su bajo contenido calórico y su valiosa composición en proteínas, vitaminas y minerales lo convierten en un alimento destacado, más allá de su valor energético inicial.

Este producto se obtiene mediante la acidificación de leche de vaca pasteurizada –ya sea entera, semidesnatada o desnatada–, lo que da lugar a una cuajada que puede presentar grumos de distintos tamaños. Su apariencia, versatilidad culinaria y cualidades organolépticas hacen del requesón una elección habitual tanto en preparaciones dulces como saladas.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina, este tipo de queso fresco se considera un «alimento que mejora la dieta», ya que provee nutrientes esenciales sin recurrir a azúcares añadidos ni grasas saturadas. Aunque su perfil nutricional varía en función del tipo de leche empleada y de los ingredientes adicionales, uno de sus principales atractivos es la cantidad de proteínas que aporta, superior incluso a la que se encuentra en una porción equivalente de yogur griego o de huevo.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) estima que una ración de 100 gramos de requesón bajo en grasa (2 %) proporciona 84 calorías, 11 gramos de proteínas, 2,3 gramos de grasas y 4,3 gramos de hidratos de carbono. A ello se suma su contenido en minerales como el calcio, fósforo y potasio, así como en vitamina B12, todos ellos fundamentales para diversas funciones corporales.

Sensación de saciedad

Expertos en nutrición coinciden en señalar que este equilibrio entre alto valor proteico y escasa densidad calórica convierte al requesón en un aliado eficaz en dietas orientadas al control de peso. La caseína, proteína predominante en este queso, se digiere lentamente, favoreciendo una sensación de saciedad prolongada y contribuyendo a la conservación de la masa muscular.

En paralelo, se subraya su utilidad para mantener niveles estables de glucosa en sangre. Al no contener azúcares añadidos y ser bajo en carbohidratos, el requesón natural evita los picos glucémicos, ofreciendo una fuente energética constante. No obstante, se recomienda moderar el consumo de acompañamientos como frutas dulces u otros aderezos que puedan alterar esta cualidad.

Equilibrio del microbioma

En el ámbito digestivo, ciertas variedades de requesón incluyen cultivos vivos que actúan como probióticos, apoyando el equilibrio del microbioma intestinal. Por ello, se aconseja prestar atención al etiquetado para comprobar si el producto incorpora estos microorganismos beneficiosos.

Asimismo, su composición resulta favorable para la salud ósea. El requesón aporta minerales imprescindibles como calcio, magnesio, potasio y fósforo, así como vitamina D. Esta combinación, junto con las proteínas que contiene, contribuye a preservar la densidad ósea, minimizando con el tiempo el riesgo de osteoporosis y fracturas.

En definitiva, el requesón se consolida como una opción nutritiva, asequible y funcional dentro de una dieta equilibrada. Su composición lo convierte en un alimento completo, capaz de adaptarse a diversas necesidades alimenticias y de aportar beneficios tangibles a la salud.

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