La menopausia afecta a la salud física y emocional de la mujer y de toda su familiaPexels

La menopausia afecta al cerebro, la salud emocional y el sueño, según un estudio de Cambridge

La terapia de reemplazo hormonal no parece mitigar estos efectos, aunque puede retardar la disminución de los tiempos de reacción

La menopausia es una etapa biológica que suele producirse entre los 45 y 55 años, cuando cesa la menstruación debido a la disminución de los niveles hormonales. Durante este periodo, muchas mujeres experimentan sofocos, alteraciones del estado de ánimo y trastornos del sueño. Estudios previos ya habían vinculado esta etapa con dificultades cognitivas, como problemas de memoria, atención y lenguaje.

Ahora, una nueva investigación de la Universidad de Cambridge acaba de concluir que la menopausia está asociada con una reducción del volumen de materia gris en regiones clave del cerebro, así como con un aumento de los niveles de ansiedad, depresión y problemas de sueño. El estudio, publicado este jueves en la revista Psychological Medicine, también señala que la terapia de reemplazo hormonal (TRH) no parece revertir estos cambios cerebrales, aunque podría ralentizar el deterioro de los tiempos de reacción.

Terapia de reemplazo hormonal

Para aliviar algunos de estos síntomas, especialmente los relacionados con el estado de ánimo y el descanso, a muchas mujeres se les prescribe TRH. Sin embargo, hasta ahora existía un conocimiento limitado sobre el impacto de la menopausia y del uso de TRH en la estructura cerebral, la cognición y la salud mental.

Con el objetivo de profundizar en esta relación, investigadores de la Universidad de Cambridge analizaron datos del Biobanco del Reino Unido correspondientes a cerca de 125.000 mujeres. Las participantes se clasificaron en tres grupos: premenopáusicas, posmenopáusicas que nunca habían utilizado TRH y posmenopáusicas que sí la habían utilizado.

Además de completar cuestionarios sobre su salud mental, patrones de sueño y bienestar general, algunas participantes realizaron pruebas cognitivas, como evaluaciones de memoria y tiempos de reacción. En torno a 11.000 mujeres también se sometieron a resonancias magnéticas, lo que permitió a los científicos analizar la estructura de sus cerebros.

La edad media de inicio de la menopausia fue de 49,5 años, mientras que las mujeres que recibieron TRH comenzaron el tratamiento, de media, alrededor de los 49 años. Los resultados mostraron que las mujeres posmenopáusicas tenían más probabilidades que las premenopáusicas de haber buscado ayuda médica por ansiedad o depresión, de obtener puntuaciones más altas en escalas de síntomas depresivos y de haber recibido prescripción de antidepresivos.

Las mujeres que utilizaba TRH presentó mayores niveles de ansiedad y depresión en comparación con las mujeres posmenopáusicas que no la usaban

Aunque el grupo que utilizaba TRH presentó mayores niveles de ansiedad y depresión en comparación con las mujeres posmenopáusicas que no la usaban, los análisis indicaron que estas diferencias ya existían antes de la menopausia. Según los investigadores, esto sugiere que en algunos casos la TRH pudo haberse prescrito de forma preventiva ante la expectativa de un empeoramiento de los síntomas.

Las mujeres posmenopáusicas también reportaron con mayor frecuencia insomnio, menor duración del sueño y sensación persistente de cansancio. Las usuarias de TRH declararon sentirse más fatigadas que los otros grupos, pese a que no se detectaron diferencias en el tiempo total de sueño respecto a las mujeres que no recibían el tratamiento.

Niveles de cognición

En cuanto a la cognición, el estudio encontró que las mujeres posmenopáusicas que no utilizaban TRH presentaban tiempos de reacción más lentos que las mujeres premenopáusicas o aquellas que sí recibían terapia hormonal. No obstante, no se observaron diferencias significativas entre los grupos en las pruebas de memoria.

Las imágenes cerebrales revelaron reducciones significativas del volumen de materia gris

Las imágenes cerebrales revelaron reducciones significativas del volumen de materia gris en ambos grupos de mujeres posmenopáusicas. Estas disminuciones se localizaron especialmente en el hipocampo, la corteza entorrinal y la corteza cingulada anterior, áreas implicadas en la memoria, el procesamiento de la información, la regulación emocional y la toma de decisiones.

La profesora Barbara Sahakian, autora principal del estudio, advirtió que estas regiones suelen verse afectadas en etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer: «La menopausia podría aumentar la vulnerabilidad cerebral a largo plazo. Aunque no es la única explicación, podría ayudar a entender por qué la demencia es casi el doble de frecuente en mujeres que en hombres», señaló.

Por su parte, la doctora Christelle Langley subrayó la importancia de prestar atención tanto a la salud física como mental durante esta etapa vital y destacó que mantener un estilo de vida saludable puede ayudar a mitigar algunos de sus efectos: «No debería existir ningún estigma a la hora de hablar de lo que se está atravesando y pedir ayuda», afirmó.