Probar el cacahuete después de los 12 meses aumenta el riesgo de desarrollar alergia a esta legumbreGetty/ Albina Glisic

Cuatro factores clave que explican el aumento de las alergias alimentarias

Un estudio revela los factores más importantes en la vida temprana que influyen en si un niño se vuelve alérgico a los alimentos

Una de las preguntas que nunca faltan en la celebración de una fiesta de cumpleaños infantil es por las alergias alimentarias de los niños. Frutos secos, leche o huevo, son las más corrientes pero también hay quien tiene a ciertas frutas como el melocotón o el kiwi. Lo cierto es que muchos se preguntan el por qué en el siglo XXI hay tantas alergias que quizá antes no se conocía o se desarrollaban.

Una investigación de la Universidad McMaster, después de analizar datos de 2,8 millones de niños de distintos países, ha arrojado nueva luz sobre los elementos que, en las primeras etapas de la vida, resultan determinantes para que un menor desarrolle alergias alimentarias. El trabajo permite afinar la comprensión de un problema de salud que afecta a un número creciente de familias en todo el mundo.

Los autores del estudio parten de una premisa clara: las alergias alimentarias no responden a una causa única ni simple. Por el contrario, el análisis concluye que su aparición está condicionada por una compleja interacción de factores genéticos, ambientales, microbianos y sociales. Esta visión integrada supone un avance respecto a enfoques anteriores más centrados en explicaciones aisladas y contribuye a explicar por qué las tasas de alergia han aumentado de forma desigual según regiones y contextos.

En torno al 5 % de los niños desarrollan una alergia a algún alimento antes de cumplir los seis años

Para alcanzar estas conclusiones, el equipo investigador llevó a cabo una revisión sistemática y un metaanálisis de 190 estudios centrados en la alergia alimentaria infantil. Entre ellos se incluyeron trabajos que confirmaban el diagnóstico mediante pruebas de provocación alimentaria, consideradas el método de referencia para identificar este tipo de reacciones. El resultado de este exhaustivo proceso fue la constatación de que en torno al 5 % de los niños desarrollan una alergia a algún alimento antes de cumplir los seis años, una cifra que pone de relieve la magnitud del fenómeno.

El estudio, publicado en la revista especializada JAMA Pediatrics, subraya que los factores implicados comienzan a actuar desde etapas muy tempranas del desarrollo. En este sentido, los investigadores analizaron de forma sistemática más de 340 variables potenciales que pueden influir en la aparición de alergias, desde condiciones hereditarias hasta aspectos relacionados con el entorno en el que crece el niño.

La «tormenta perfecta»

El autor principal del trabajo, Derek Chu, profesor asistente en los Departamentos de Medicina y de Métodos de Investigación en Salud, Evidencia e Impacto de la Universidad McMaster, resumió el enfoque del estudio al señalar que «nuestro estudio destaca que la genética por sí sola no puede explicar completamente las tendencias de las alergias alimentarias, lo que apunta a interacciones, o una «tormenta perfecta», entre los genes, la salud de la piel, el microbioma y las exposiciones ambientales». Esta afirmación pone el acento en la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva multidimensional, teniendo en cuenta cómo se combinan distintos elementos biológicos y sociales.

Los bebés que prueban el cacahuete después de los 12 meses tienen más del doble de probabilidades de desarrollar alergia a esta legumbre

De este modo, la investigación refuerza la idea de que la prevención y el abordaje de las alergias alimentarias deben ir más allá del ámbito estrictamente genético. La salud de la piel en los primeros meses de vida, el equilibrio del microbioma intestinal y las condiciones ambientales en las que se desarrolla el niño forman parte de un entramado que puede inclinar la balanza hacia la tolerancia o, por el contrario, hacia la reacción alérgica.

En su análisis final, el estudio identifica una serie de factores presentes en la primera infancia que incrementan el riesgo de desarrollar alergias alimentarias, abriendo la puerta a futuras investigaciones orientadas a la prevención temprana.

El estudio examinó sistemáticamente más de 340 factores diferentes que pueden influir en la alergia. Algunos de los factores identificados en la primera infancia que aumentan el riesgo de alergias alimentarias incluyen:

Los cuatro factores de riesgo

  • Los bebés que padecen eczema durante el primer año de vida tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de desarrollar una alergia alimentaria; las sibilancias o las alergias nasales también aumentan el riesgo.
  • Los niños con padres o hermanos alérgicos tenían más probabilidades de desarrollar una alergia alimentaria, especialmente cuando ambos padres tenían alergias.
  • Esperar demasiado para introducir alimentos alergénicos como el cacahuete, los frutos secos, los huevos u otros alérgenos comunes puede aumentar la probabilidad de desarrollar una alergia alimentaria. Los investigadores descubrieron que los bebés que prueban el cacahuete después de los 12 meses tienen más del doble de probabilidades de desarrollar alergia a esta legumbre.
  • Otro factor importante es el uso de antibióticos. El estudio destaca cómo el uso de antibióticos durante el primer mes de vida puede aumentar el riesgo de alergia alimentaria. El consumo de antibióticos en etapas posteriores de la infancia y durante el embarazo puede aumentar el riesgo, pero en menor medida.

Los hallazgos ayudan a identificar qué bebés corren mayor riesgo y podrían beneficiarse más de las estrategias de prevención temprana. El estudio también reveló factores en la primera infancia que no se asociaron con un mayor riesgo de alergias alimentarias en los niños, como el bajo peso al nacer, el parto postérmino, la lactancia materna parcial, la dieta rica en materiales y el estrés durante el embarazo.