Muchas personas cuidan su alimentación y, aun así, sufren antojos a media tardeGetty Images

¿Tienes antojos a media tarde? El orden de tus comidas importa más de lo que crees

Cambiar la secuencia de los alimentos altera la respuesta metabólica

Muchas personas cuidan su alimentación y, aun así, sufren antojos constantes a media tarde o experimentan bajones de energía a lo largo del día. Según explica la doctora Mar Rivero, la clave podría no estar únicamente en los alimentos que consumimos, sino en el orden en que los ingerimos.

«Incluso con los mismos ingredientes, cambiar la secuencia de tus alimentos altera por completo tu respuesta metabólica y tus niveles de glucosa en sangre», asegura la especialista.

La evidencia científica apunta a que una sencilla modificación en la estructura de las comidas puede ayudar a mejorar el control glucémico, aumentar la sensación de saciedad y reducir los picos de hambre.

La secuencia recomendada, explica la doctora en sus redes sociales, comienza con los alimentos ricos en fibra, como verduras y vegetales, tanto crudos como cocinados. Estos crean una especie de barrera gelatinosa en el aparato digestivo que ralentiza la absorción de los nutrientes y modula la respuesta de la glucosa.

A continuación, conviene incorporar proteínas y grasas saludables procedentes de alimentos como pescado, huevos o pollo. Este paso favorece la liberación de hormonas relacionadas con la saciedad, entre ellas el GLP-1, que ayudan a controlar el apetito.

Los carbohidratos, como el pan, la pasta o el arroz, quedarían para el final de la comida. De esta forma, su absorción es más gradual y se evita un aumento brusco de los niveles de glucosa e insulina.

¿El resultado? Menos fluctuaciones de azúcar en sangre, una energía más estable durante el día y una menor necesidad de recurrir a alimentos dulces entre horas. Un gesto aparentemente simple que, según los expertos, puede generar cambios fisiológicos significativos en la respuesta metabólica del organismo.

Tipos de fibra

Cuando se habla de fibra, la mayoría de las personas piensa únicamente en la cantidad que consume cada día. Sin embargo, la experta recuerda que no toda la fibra desempeña la misma función en el organismo y que sus beneficios dependen tanto de la cantidad como de su tipo.

La clave para cuidar la salud intestinal y metabólica no está solo en alcanzar los gramos recomendados, sino en incorporar distintas clases de fibra a través de una alimentación variada. Su efecto viene determinado principalmente por características como la viscosidad y la fermentabilidad.

Cada fibra tiene una misión

  • Viscosa: La mejor para la glucosa y el LDL. Ej. Psyllium, betaglucano (avena), pectina (fruta).
  • Fermentable/prebiótica: alimenta el microbioma. Ej. Algunas pectinas, legumbres.
  • Almidón resistente: fermentación lenta, llega a las bacterias profundas del colon como el arroz, patatas cocidas y enfriadas, avena, legumbres.
  • Insolubles: volumen fecal y tránsito más rápido. Por ejemplo: piel de verduras, salvado de trigo, frutos secos o semillas.