Zumos de brickGetty/ Juan Aunion

Alimentación

Por qué beber zumos de brick en la infancia pueden pasar factura de adulto

Un estudio relaciona el consumo de bebidas azucaradas con un mayor riesgo de hipertensión

Un amplio estudio de seguimiento a largo plazo, liderado por investigadores de la Universidad de Toronto y la Universidad de Harvard, aporta nuevas evidencias sobre el impacto de la alimentación infantil en la salud cardiovascular futura. Los resultados indican que los niños que consumen habitualmente bebidas azucaradas y zumos de frutas presentan un mayor riesgo de desarrollar hipertensión en la edad adulta.

La investigación, publicada en la revista Circulation, apunta a que los hábitos alimentarios adquiridos durante la infancia pueden tener consecuencias duraderas y contribuir a reforzar las recomendaciones nutricionales relacionadas con el consumo de fructosa.

«Esta investigación demuestra que nuestros hábitos, nuestra alimentación y nuestro estilo de vida durante la infancia influyen en el desarrollo de hipertensión u otros factores de riesgo cardiometabólico en la edad adulta», afirma Vasanti Malik, profesora asociada del departamento de ciencias de la nutrición de la Facultad de Medicina Temerty e investigadora principal del estudio. «También demuestra que la fuente y la forma del azúcar consumido son cruciales, y que deberíamos centrarnos en reducir el consumo de azúcares líquidos y sustituirlos por fruta entera».

Hipertensión arterial

La hipertensión arterial constituye uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares y otras patologías relacionadas. Su prevalencia continúa aumentando en todo el mundo y, además, cada vez se diagnostica a edades más tempranas. Sin embargo, los especialistas recuerdan que en muchos casos puede prevenirse o controlarse mediante cambios en el estilo de vida, especialmente a través de una alimentación saludable.

Aunque investigaciones previas ya habían sugerido una asociación entre el consumo excesivo de azúcares —en particular fructosa— y el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas, este nuevo trabajo ha permitido comparar los efectos a largo plazo de distintas fuentes de fructosa gracias a los datos del estudio longitudinal Growing Up Today Study (GUTS). En concreto, los investigadores analizaron el impacto del consumo de bebidas azucaradas —incluidos refrescos, bebidas de frutas y bebidas deportivas—, zumos de frutas y fruta entera.

El estudio GUTS sigue a más de 25.000 participantes, que han aportado información periódica sobre su alimentación, estilo de vida y estado de salud desde los nueve hasta los dieciséis años de edad. El seguimiento se ha prolongado durante casi un cuarto de siglo.

El análisis realizado por Malik y sus colaboradores, entre ellos la primera autora y estudiante de doctorado Michelle Nguyen, mostró que alrededor del 6 % de los participantes informó haber sido diagnosticado de hipertensión, con una edad media de aparición de 36 años. Los investigadores comprobaron que la cantidad total de fructosa consumida no se asociaba directamente con un mayor riesgo de hipertensión. Sin embargo, sí observaron una relación significativa entre una mayor ingesta de bebidas azucaradas y el incremento del riesgo, que aumentaba con cada ración diaria consumida.

Zumos de frutas y bebidas deportivas

En el caso de los zumos de frutas, la relación fue más compleja. El estudio detectó posibles efectos beneficiosos cuando el consumo era moderado, pero un aumento del riesgo de hipertensión cuando las cantidades ingeridas eran elevadas.

La investigación también analizó específicamente el consumo de bebidas deportivas. Malik señala que estos productos suelen percibirse como saludables debido a su vinculación con la actividad física, aunque los resultados muestran una fuerte asociación con un mayor riesgo de hipertensión, por lo que considera necesario que las guías alimentarias reflejen esta realidad con mayor claridad.

Consumo de fruta entera

Por el contrario, el consumo de fruta entera no se relacionó con un mayor riesgo de hipertensión, pese a contener fructosa de manera natural. Además, sustituir una ración diaria de bebidas azucaradas por fruta entera, leche o agua, o reemplazar una ración de zumo por fruta entera, se asoció con una reducción del riesgo de desarrollar hipertensión.

Las frutas enteras contienen fibra y una variedad de nutrientes esenciales para una dieta saludable, no solo fructosaVasanti Malik

Malik explica que, aunque frutas, zumos y bebidas azucaradas contienen fructosa, las diferencias observadas probablemente obedecen a la composición nutricional global y a sus distintos efectos metabólicos.

«Las frutas enteras contienen fibra y una variedad de nutrientes esenciales para una dieta saludable, no solo fructosa», afirma Malik, quien también es investigador en el Centro Joannah & Brian Lawson para la Nutrición Infantil de la Universidad de Toronto. «La fuente y la forma del azúcar son importantes para el riesgo de hipertensión. Debemos considerar el alimento en su totalidad, no solo el nutriente aislado».

A juicio de la investigadora, los hallazgos respaldan la necesidad de que las recomendaciones dietéticas promuevan el consumo de fruta entera y limiten la ingesta de fructosa en forma líquida desde edades tempranas.

«El consumo de azúcar es solo un aspecto de la dieta, y es importante tener en cuenta otros factores relacionados con la alimentación y un estilo de vida saludable en general», afirma. «Este trabajo subraya la importancia de desarrollar hábitos saludables en la infancia y mantenerlos a lo largo del tiempo para nuestra salud en el futuro».