Empezar el día con el desayuno ayuda a comer mejorGetty Images

Alimentación

¿Hay que desayunar? La Sociedad Estadounidense de Nutrición zanja la discusión

Desayunar mejora la calidad de la dieta en adolescentes, especialmente si incluye proteínas

Un nuevo ensayo clínico presentado en el congreso anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición demuestra que desayunar aumenta la ingesta de nutrientes esenciales y reduce el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares, con beneficios aún mayores cuando el desayuno es rico en proteínas.

Emma Rose Brown, estudiante de doctorado de la Universidad de Texas en Austin explica que «este es uno de los ensayos sobre desayunos más grandes y prolongados realizados en jóvenes y adolescentes, con un control riguroso» y añade: «Nuestros hallazgos sugieren que incorporar el desayuno, especialmente uno rico en proteínas, puede ser una forma eficaz de mejorar la ingesta de nutrientes y la calidad de la dieta en adolescentes mayores».

¿Es realmente el desayuno la comida más importante del día? Aunque el desayuno suele considerarse una comida fundamental, las evidencias científicas que respaldan esta afirmación siguen siendo limitadas. Precisamente por ello, los investigadores quisieron comprobar si empezar el día con un desayuno rico en proteínas podía influir en la alimentación del resto de la jornada.

«Aunque la mayoría de los estadounidenses cree que el desayuno es la comida más importante del día, no hay mucha evidencia que respalde esta idea», señala Brown. «Queríamos comprobar si consumir un desayuno rico en proteínas aumentaría la ingesta de nutrientes y promovería una alimentación más saludable a lo largo del día».

Así se hizo el estudio

El estudio incluyó a 128 adolescentes de entre 14 y 21 años que omitían el desayuno al menos seis días a la semana. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en tres grupos: uno comenzó a desayunar con una cantidad habitual de proteínas, otro recibió desayunos ricos en proteínas y un tercero continuó sin desayunar.

Durante el ensayo, los investigadores prepararon y distribuyeron más de 18.000 desayunos compuestos por alimentos habituales entre los jóvenes, como burritos, quesadillas, huevos revueltos o batidos.

Los desayunos convencionales aportaban unos 15 gramos de proteínas, mientras que los enriquecidos alcanzaban los 30 gramos de proteínas de alta calidad.

Para garantizar un seguimiento preciso, los participantes recibían los alimentos preparados en neveras portátiles y podían consumirlos en sus propios hogares durante tres días. El cumplimiento fue muy elevado: los adolescentes consumieron más del 90 % de las comidas proporcionadas.

Más fibra, hierro y menos dulces

Los resultados muestran que, aunque todos los grupos ingirieron una cantidad similar de calorías al cabo del día, quienes desayunaban obtenían una dieta de mayor calidad.

En concreto, aumentaron su consumo de fibra, hierro, zinc y colina, nutrientes fundamentales para el crecimiento, el desarrollo cerebral y el correcto funcionamiento del organismo.

Además, los adolescentes que recibieron desayunos ricos en proteínas consumieron todavía más proteínas, hierro y colina que quienes tomaban desayunos con un contenido proteico estándar.

El estudio también observó cambios en las elecciones alimentarias posteriores. Tanto los participantes que desayunaban como los que tomaban desayunos ricos en proteínas redujeron el consumo de postres, caramelos y otros dulces respecto a quienes seguían saltándose esta comida. En el grupo con mayor aporte proteico, además, la ingesta de azúcares añadidos fue aún menor.