Cocinar para toda la semana

Cocinar para toda la semanaGetty Images

Día Mundial de la Alimentación

¿No tienes tiempo para cocinar? Así puedes organizar las comidas de toda la semana

Planificar el menú, tener ingredientes básicos a mano y preparar algunas elaboraciones con antelación son estrategias que ayudan a evitar la improvisación y a mantener una alimentación variada incluso cuando falta tiempo.

Trabajo, colegio, recados, gimnasio… Al final del día, llegar a casa cansado y tener que decidir qué cenar puede convertirse en una tarea más. Cuando no hay nada previsto ni preparado, es más fácil recurrir a la comida a domicilio, los platos preparados o cualquier opción rápida que permita resolver el momento, aunque no siempre sea la más equilibrada.

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra el 16 de octubre, las bioquímicas Elena Pérez y María Hernández-Alcalá, expertas en nutrición clínica, nutrición aplicada y salud pública y fundadoras de Futurlife21, recuerdan que organizar las comidas con antelación puede facilitar una alimentación más saludable y evitar que las prisas determinen lo que ponemos en el plato.

«Vivimos muy rápido y muchas veces no prestamos suficiente atención a la alimentación. Cuando entendemos el impacto que tiene lo que comemos en cómo nos sentimos cada día, empezamos a ser más previsores y a cuidarnos no solo por una cuestión de aspecto físico, sino porque queremos sentirnos bien y vivir mejor», explican.

El problema de improvisar

Cuando no existe una mínima planificación, es habitual elegir lo primero que se tiene a mano o recurrir con más frecuencia a platos preparados y productos ultraprocesados. En paralelo, alimentos como las frutas, las verduras y las legumbres pueden perder protagonismo en el menú habitual.

El problema no depende de una comida puntual, sino de los hábitos que se mantienen a lo largo del tiempo. Una alimentación poco variada puede dificultar que se cubran las necesidades nutricionales, mientras que la falta de organización añade estrés a una rutina que ya suele estar cargada de tareas.

«El problema no termina en una comida concreta. Una alimentación desorganizada puede favorecer una mayor sensación de hambre o ansiedad por comer y acabar generando un círculo difícil de romper. De este modo, se come peor, se descansa menos, aumenta el cansancio y esa falta de energía puede hacer todavía más difícil elegir bien en la siguiente comida», comentan las expertas.

La calidad global de la dieta también importa para la salud digestiva y el bienestar general. Una alimentación con poca variedad de alimentos vegetales, por ejemplo, puede aportar menos fibra de la necesaria.

Las expertas también advierten de que, en ocasiones, la percepción de los propios hábitos no coincide con lo que se come realmente. «Si escribieran todo lo que comen cada día, probablemente se darían cuenta de que eligen peor de lo que piensan», explican.

Comer sano sin estar horas en la cocina

Organizar las comidas no exige preparar recetas complicadas ni dedicar toda una tarde a cocinar. La clave está en disponer de ingredientes versátiles y algunas elaboraciones que permitan montar platos diferentes en pocos minutos.

Para María Hernández-Alcalá y Elena Pérez, una buena estrategia consiste en tener habitualmente en casa frutas y verduras, distintas fuentes de proteínas y legumbres, además de ingredientes básicos que faciliten la preparación de las comidas.

Entre sus propuestas figuran el ajo y el perejil, la cebolla previamente cocinada y la salsa de tomate natural, que pueden servir como base para numerosas recetas. También recomiendan recurrir a conservas como bonito en aceite de oliva virgen extra o sardinas para resolver comidas sin necesidad de empezar desde cero.

Una buena organización

La organización puede extenderse a los distintos espacios de la cocina:

En la nevera: verduras cocinadas y otros alimentos preparados que puedan incorporarse fácilmente a diferentes platos.

En el congelador: raciones de alimentos o bases cocinadas con antelación, congeladas en porciones para facilitar su uso.

En la despensa: legumbres cocidas en conserva, pescado en conserva y otros ingredientes de larga duración que permitan improvisar una comida equilibrada.

Contar con estos recursos no elimina la necesidad de cocinar, pero reduce el trabajo diario y permite combinar alimentos de distintas maneras sin repetir siempre el mismo plato.

Bases para toda la semana

El batch cooking, o cocina por tandas, es otra herramienta para ahorrar tiempo. Sin embargo, no tiene por qué consistir en cocinar de una sola vez todas las comidas de los siguientes siete días.

La propuesta de Futurlife21 es preparar algunas bases que puedan combinarse y transformarse en platos distintos a lo largo de la semana. Así se adelanta parte del trabajo, pero se mantiene la flexibilidad para decidir qué comer según el apetito, los horarios o los planes de cada día.

Para empezar, las expertas plantean una fórmula sencilla: preparar dos bases calientes y una fría. Como ejemplos, proponen un pisto, una mezcla de repollo, zanahoria y puerro, y una vinagreta de pimientos de colores y cebolleta.

Estas elaboraciones pueden combinarse después con legumbres, cereales, huevos, pescado u otras fuentes de proteínas para crear platos diferentes. La idea es aprovechar los ingredientes disponibles sin que la organización se convierta en una obligación rígida.

«Nos parece mucho más práctico porque permite comer rico y variado, adaptar los platos a lo que nos apetezca en cada momento y, al mismo tiempo, asegurarnos una semana llena de nutrientes», explican.

Este enfoque también está detrás de FutuBatchCooking, el sistema que las dos expertas desarrollan en su FuturApp, con ideas para facilitar una alimentación variada y sostenible en el tiempo.

Planificar con objetivos posibles

Resulta más práctico comenzar con pequeños cambios: pensar algunas comidas antes de hacer la compra, tener ingredientes básicos disponibles y reservar un momento para preparar dos o tres elaboraciones que faciliten el resto de la semana.

No es necesario tener todos los platos decididos de antemano ni cocinar todo el domingo. Lo importante es encontrar un sistema que encaje con los horarios, las preferencias y las necesidades de cada hogar.

Planificar con flexibilidad permite reducir las decisiones de última hora y facilita que frutas, verduras, legumbres y otros alimentos nutritivos tengan un lugar habitual en la mesa. En definitiva, comer mejor no depende de cocinar más, sino de organizarse de una manera realista que pueda mantenerse en el tiempo.

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