Ferrán Torres con una copa de vino durante la celebración de la Selección Española por el triunfo en el Mundial 2026Europa Press

¿Debería un deportista de élite beber alcohol?

La imagen de los futbolistas de la selección con una copa de vino o una cerveza abre el debate

España es campeona del mundo de fútbol y los jugadores de la selección lo han celebrado a lo grande junto a todos los españoles. La tarde noche del lunes Madrid fue una fiesta con miles de personas cantando y disfrutando de la segunda estrella conseguida por la selección española. Ganar un Mundial no es nada fácil y en determinados escenarios puede justificarse que los protagonistas se den un homenaje con una copa de vino o una cerveza, sin embargo, los especialistas recuerdan que esta combinación puede afectar tanto al rendimiento físico como a la recuperación tras el ejercicio.

Los expertos explican que la práctica deportiva implica la participación de numerosos sistemas del organismo, como el nervioso, el cardiovascular, el locomotor o el digestivo. Por ello, consumir alcohol antes o después de entrenar puede interferir en diferentes procesos esenciales para el desempeño deportivo.

Entre sus principales efectos, el alcohol actúa como una sustancia psicoactiva que ralentiza el funcionamiento del sistema nervioso central. Esto reduce la concentración, la coordinación, la capacidad de reacción y las habilidades psicomotoras, factores fundamentales para practicar cualquier deporte con seguridad y eficacia.

Además, dificulta la recuperación muscular después del ejercicio y aumenta el riesgo de sufrir lesiones, ya que el organismo tarda más en reparar los tejidos dañados durante el entrenamiento.

Otro de sus efectos más conocidos es su acción diurética. Al favorecer la pérdida de líquidos, el alcohol incrementa el riesgo de deshidratación y de desequilibrios electrolíticos, lo que puede traducirse en calambres, contracturas, distensiones musculares y una disminución del rendimiento físico.

Aunque las bebidas alcohólicas aportan una cantidad considerable de calorías, estas no sirven como combustible para la recuperación. Se consideran «calorías vacías», ya que no proporcionan nutrientes útiles y el exceso de energía tiende a almacenarse en forma de grasa corporal.

Por último, el alcohol también dificulta la absorción de proteínas, vitaminas y minerales, nutrientes imprescindibles para la reparación muscular, el mantenimiento de la masa ósea y el correcto funcionamiento del organismo.

En conjunto, según recoge un documento del Ministerio de Sanidad, los expertos coinciden en que evitar el consumo de alcohol antes y después de la actividad física favorece un mejor rendimiento, acelera la recuperación y reduce el riesgo de lesiones, contribuyendo a aprovechar al máximo los beneficios del ejercicio.