El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud MentalGetty/ Z. Andrey

Día Mundial de la Salud Mental

No toda depresión se manifiesta con tristeza: estas son sus señales

La depresión no siempre se presenta con tristeza. La pérdida de interés, la irritabilidad, la falta de energía o incluso la dificultad para tomar decisiones pueden ser otras manifestaciones del trastorno

La tristeza es una de las manifestaciones más conocidas de la depresión, pero no siempre aparece como el síntoma principal. Algunas personas mantienen su rutina mientras pierden progresivamente el interés por actividades que antes disfrutaban, se muestran más irritables o sienten que incluso las tareas cotidianas requieren un esfuerzo excesivo.

Alrededor del 14,6% de la población mayor de 15 años presenta algún tipo de cuadro depresivo y el 8% sufre depresión severa, según la última Encuesta de Salud de España publicada por el INE. Sin embargo, identificar el problema puede resultar más complicado cuando el malestar se confunde con estrés, cansancio o incluso problemas físicos.

"La depresión puede manifestarse mediante un estado de ánimo bajo, pero también a través de la pérdida de interés o capacidad para disfrutar de actividades habituales, falta de energía, alteraciones del sueño, cambios en el apetito, problemas de concentración o diversas molestias físicas para las que no siempre se encuentra una explicación médica. Por ello, es esencial observar si estos cambios persisten en el tiempo, especialmente cuando se mantienen durante dos o más semanas, y si conllevan un impacto significativo en la vida personal, familiar, social o laboral para valorar un posible episodio depresivo”, explica Carlos Atef Harkous, jefe de servicio de Salud Mental del Hospital Blua Sanitas Valdebebas.

Cambios en el comportamiento

Los especialistas aconsejan fijarse especialmente en los cambios respecto al funcionamiento habitual de una persona, en lugar de interpretar una única señal de forma aislada.

«Dejar de proponer planes, contestar cada vez menos a los mensajes, abandonar aficiones o sentir indiferencia ante acontecimientos que antes generaban ilusión son detalles a tener en cuenta si aparecen de forma sostenida», añade Harkous.

Entre las señales que pueden justificar una valoración profesional se encuentran:

Dificultad para tomar decisiones sencillas. Elegir qué comer, responder un correo, pedir una cita o resolver una gestión cotidiana puede convertirse en una tarea desproporcionadamente difícil. Este bloqueo puede estar relacionado con problemas de concentración, planificación o toma de decisiones.

Una autocrítica más intensa. Los errores pequeños o los contratiempos habituales pueden empezar a interpretarse como una prueba de incapacidad personal. Es importante prestar atención cuando aparece una autocrítica mucho más intensa de lo habitual o una sensación persistente de no hacer nada suficientemente bien.

Abandono progresivo de objetivos y proyectos. La pérdida de motivación puede llevar a dejar de lado actividades, objetivos o proyectos que anteriormente eran importantes o satisfactorios para la persona.

Una visión más negativa del futuro. Algunas personas comienzan a anticipar que las cosas saldrán mal o sienten que sus esfuerzos tendrán poca utilidad. También puede aparecer la sensación persistente de que la situación no mejorará o de que las acciones personales tendrán escaso efecto sobre el futuro.

Depresión en personas mayores

La depresión puede resultar especialmente difícil de identificar en las personas mayores, ya que puede manifestarse mediante apatía, pérdida de iniciativa, ansiedad, alteraciones del sueño, quejas físicas o dificultades cognitivas, sin que exista una tristeza evidente.

«Estos cambios no deben atribuirse automáticamente al envejecimiento. Es importante valorar su inicio y evolución, el impacto funcional, las enfermedades concomitantes, el dolor, el duelo, el consumo de alcohol y los medicamentos, y realizar el diagnóstico diferencial con delirium y trastornos neurocognitivos. También debe explorarse de forma directa el riesgo de suicidio, que puede pasar inadvertido», expresa Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

Cuándo pedir ayuda profesional

La presencia aislada de cualquiera de estas señales no significa necesariamente que exista una depresión. El estrés, las enfermedades físicas, el duelo y otros acontecimientos vitales pueden provocar manifestaciones similares.

Por ello, resulta especialmente relevante observar si los cambios se mantienen en el tiempo, provocan sufrimiento o interfieren en la vida cotidiana. En esos casos, una valoración profesional puede ayudar a determinar su origen y establecer el abordaje más adecuado.

Ante ideas de muerte o suicidio, una planificación autolesiva, una incapacidad marcada para cuidarse o un empeoramiento brusco, es necesario buscar atención urgente.