47 segundos más, la campaña del CEU sobre salud mental
Campaña CEU #47SegundosMás
Cómo afrontar el aumento de los trastornos de salud mental: prevención, autocuidado y escucha
Los problemas de salud mental se han convertido en uno de los grandes retos sanitarios y sociales a escala mundial. Un análisis del Global Burden of Disease 2023 publicado en The Lancet calcula que cerca de 1.170 millones de personas padecían algún trastorno de salud mental en 2023, prácticamente el doble de los 599 millones registrados en 1990. El estudio señala, además, que estos trastornos constituyen la primera causa mundial de años vividos con discapacidad y ocupan el quinto lugar entre las causas de carga total de enfermedad. La incidencia alcanza su nivel más elevado entre los 15 y los 19 años, circunstancia que pone de relieve la necesidad de reforzar la prevención y ofrecer un acompañamiento específico durante la adolescencia.
La atención a la salud mental, sin embargo, no comienza cuando aparecen los primeros problemas. Su cuidado se inicia desde los primeros años de vida y pasa por proporcionar a niños y adolescentes espacios seguros, adultos que puedan convertirse en referentes y herramientas con las que aprender a identificar y comprender aquello que les sucede.
Con este planteamiento, los colegios del CEU cuentan desde hace varios años con MENTIS, un programa propio dedicado a la salud mental. El proyecto aborda de manera conjunta la prevención, la detección precoz de posibles dificultades y el acompañamiento de los alumnos, a través de una intervención en la que participa de forma coordinada toda la comunidad educativa.
Macarena Borrega, coordinadora del programa MENTIS del Área de Colegios CEU, considera que la educación emocional debe concretarse en aprendizajes útiles para desenvolverse en la vida. Entre ellos enumera: «Poner límites y respetar los de los demás, pedir ayuda, asumir pequeñas responsabilidades, expresar lo que necesitamos, afrontar aquello que nos cuesta». A ello añade la importancia de «descubrir quién soy, qué necesito y en quién me estoy convirtiendo» como elementos esenciales para prevenir dificultades posteriores durante la edad adulta.
Borrega hace hincapié, además, en el papel que desempeña el entorno: «Necesitamos ofrecer a nuestros niños y adolescentes un entorno seguro y adultos de referencia que les ayuden a comprender lo que les sucede, conocerse y desenvolverse en el mundo».
Este enfoque preventivo lleva también a entender la salud desde una perspectiva integral. Tomás Chivato, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, subraya que la dimensión mental de una persona no puede desligarse de la física, la social, la anímica o la espiritual. En el ámbito médico, recuerda esta misma necesidad de abordar al paciente en su conjunto: «no podemos separar la salud mental de la salud física porque atendemos y cuidamos personas, no solo enfermedades».
Cuidado cotidiano
El cuidado cotidiano ocupa, por tanto, un lugar relevante. Dormir adecuadamente, practicar ejercicio, prestar atención a la alimentación, evitar los tóxicos y la hiperconexión, preservar las relaciones familiares y sociales y acudir a otras personas cuando sea necesario forman parte de las medidas que contribuyen al bienestar. Chivato resume uno de los mensajes fundamentales en una frase: «Pedir ayuda no es una debilidad».
Vigilancia del tecnoestrés
La recomendación cobra especial importancia en una sociedad caracterizada por la conexión constante y la inmediatez. María Amparo López Ruiz, vicedecana del Grado en Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Valencia, alerta sobre las consecuencias que puede tener la hiperconectividad. Según explica, investigaciones recientes acerca del tecnoestrés «relacionan los niveles más elevados de hiperconectividad con una mayor presencia de síntomas de ansiedad y trastornos depresivos».
No se trata necesariamente de abandonar la tecnología, sino de preservar momentos y espacios en los que esta deje de interferir en las relaciones personales
Apartar durante un tiempo el teléfono móvil, mantener conversaciones sin interrupciones y escuchar de manera atenta son pequeños hábitos que permiten cuidar simultáneamente los vínculos personales y el bienestar individual. López Ruiz lo sintetiza así: «Recuperar la atención, la escucha y el tiempo compartido es también una forma de cuidar nuestra salud emocional».
Junto a esta desconexión consciente existen otras pautas que pueden ayudar a afrontar las dificultades de cada día. Josep Maria Guardiola, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universitat CEU Abat Oliba, comienza por los aspectos más elementales del autocuidado: «el sueño, la alimentación, la actividad física y los momentos de descanso».
Guardiola también concede especial importancia a «cultivar relaciones personales significativas. Poder hablar con personas de confianza, pedir ayuda cuando la necesitamos y mantener vínculos sociales». Contar con estas relaciones permite no afrontar en soledad las situaciones difíciles. A ello suma la necesidad de «reconocer nuestras emociones, identificar nuestros límites y aceptar que no siempre podemos controlar las circunstancias».
Atención a quienes nos rodean
El bienestar emocional también está relacionado con la capacidad de encontrar espacios y actividades que aporten sentido a la vida. Guardiola menciona «la familia, la amistad, la cultura, la espiritualidad, el servicio a los demás o aquellas actividades que nos permiten crecer y disfrutar» como posibles puntos de apoyo a la hora de atravesar momentos complicados.
El cuidado de la salud mental, no obstante, no se limita al ámbito individual. También requiere permanecer atentos a las personas que forman parte de nuestro entorno y adquirir la capacidad de identificar aquellas señales que pueden revelar una necesidad de acompañamiento o ayuda.
Felipe Martínez Alcalá, decano de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universidad CEU Fernando III, incide precisamente en esa responsabilidad hacia los demás: «La prevención de las dificultades emocionales comienza cuando aprendemos a mirar, escuchar y cuidar a quienes tenemos cerca». Se trata, según plantea, de una tarea compartida que alcanza al conjunto de la comunidad universitaria.
Un compromiso continuado
Coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre, el CEU ha puesto en marcha la campaña 47 segundos más. La iniciativa se apoya en una idea sencilla: dedicar unos segundos adicionales a escuchar a otra persona puede permitir detectar señales que habitualmente pasan inadvertidas. De este modo, la campaña centra su mensaje en la importancia de escuchar y acompañar como parte del cuidado de la salud mental. Su difusión se realizará principalmente a través de las redes sociales mediante diferentes piezas audiovisuales.
#47SegundosMás
El vídeo de la campaña toma como punto de partida que, según diversos estudios, la capacidad de atención disminuye a los 47 segundos. La pieza muestra una conversación entre dos estudiantes. Uno de ellos relata noticias que, en apariencia, son positivas, aunque sus gestos transmiten dudas y una necesidad de apoyo. Conforme avanza la conversación, la atención de su interlocutora comienza a desaparecer y todo parece indicar que la conexión entre ambos terminará perdiéndose al alcanzar esos 47 segundos.
Con 47 segundos más, el CEU pretende recordar que cualquier persona puede contribuir al bienestar mental de sus familiares, amigos o compañeros mediante acciones habituales como escuchar, preguntar o mostrar interés por quienes tiene cerca. Prestar atención constituye así un primer paso para poder brindar apoyo cuando alguien lo necesita.
La campaña se integra en un compromiso mantenido por la institución educativa con la promoción de la salud mental
El año pasado, el CEU desarrolló Yo soy tu paraguas, una iniciativa que incidía en la relevancia de contar con el respaldo de la comunidad, la familia, los amigos y las personas próximas como elemento protector ante las dificultades emocionales.
Si aquella acción centraba su mensaje en la red de apoyo que toda persona puede necesitar, 47 segundos más pone ahora el foco en un momento anterior: detenerse, prestar verdadera atención a quien tenemos delante y ser capaces de advertir cuándo esa persona puede estar necesitando ayuda.