La naturaleza tiene un efecto reparador sobre nuestra capacidad de atención
La ciencia confirma la clave para recuperar la concentración y rendir más
El contacto con la naturaleza tiene un efecto reparador sobre nuestra capacidad de atención
El ruido, las pantallas y las constantes distracciones forman parte del día a día. El entorno actual ofrece muchos más estímulos que aquel en el que evolucionaron los seres humanos. Sin embargo, cada vez hay más evidencias de que el contacto con la naturaleza puede ayudar a recuperar parte de la capacidad de concentración que se pierde por la exposición continua a estas distracciones. Es lo que se conoce como «fatiga de la atención dirigida».
Una investigación publicada recientemente en la revista Environment International aporta nuevas pruebas a favor de la teoría de la restauración de la atención (ART, por sus siglas en inglés). Esta hipótesis sostiene que el contacto con la naturaleza y los espacios verdes tiene un efecto reparador sobre nuestra capacidad de atención.
En esta ocasión, un equipo de psicólogos de la Universidad de Washington en San Luis ha querido comprobar si este beneficio también se produce en los niños. Para ello, ha recurrido a los datos del amplio estudio ABCD y se ha planteado una pregunta: ¿vivir cerca de zonas verdes y tener un mayor acceso a ellas ayuda a los menores a mantener la atención y obtener mejores resultados en las pruebas de rendimiento escolar?
«Si un niño vive más cerca de espacios verdes y tiene mayor acceso a ellos, ¿esto le ayuda a prestar atención cuando se le requiere y obtiene mejores resultados en las pruebas de rendimiento escolar?», planteó Carina Fowler, autora principal del estudio e investigadora postdoctoral en el laboratorio de Deanna Barch, profesora de ciencias psicológicas y cerebrales en la Facultad de Artes y Ciencias y profesora Gregory B. Couch de psiquiatría en WashU Medicine.
Los resultados apuntan a que los parques, jardines y bosques próximos al lugar de residencia pueden tener una influencia importante.
«Cuanto mayor era la proximidad a espacios verdes, mejores eran los resultados de los niños en las evaluaciones objetivas de su capacidad de atención», explicó Fowler.
La investigación también aborda algunas de las dudas que todavía rodean a la teoría de la restauración de la atención. Para ello, los científicos trabajaron con un conjunto de datos amplio y aplicaron análisis estadísticos que permitieron controlar posibles factores de confusión, como el nivel de ingresos, el diagnóstico de TDAH y otras variables que pueden influir en la capacidad de concentración.
Cómo influye la naturaleza
Investigaciones anteriores ya habían observado que los niños mejoran su rendimiento en tareas de atención sostenida, control inhibitorio y memoria de trabajo después de pasar tiempo en un huerto escolar, un parque o un entorno natural. También se han encontrado mejores resultados en las pruebas de lectura y matemáticas entre los menores que viven en zonas más verdes.
Pero ¿por qué ocurre esto? ¿Todos los espacios verdes ofrecen los mismos beneficios?
No todos los estudios han encontrado una relación clara entre la presencia de zonas verdes y la mejora de la atención. Quienes defienden la teoría de la restauración de la atención señalan que las condiciones del entorno también importan.
Hay que sentirse seguro en el espacio verde para que tenga efecto
La investigadora añadió que el beneficio reparador puede ser menor si una persona utiliza las redes sociales mientras permanece en ese entorno. Además, «el tipo de espacio verde podría ser importante».
Para analizar esta relación, el equipo recurrió al estudio ABCD, que realiza un seguimiento de aproximadamente 12.000 niños estadounidenses, con una edad media de 10 años, a lo largo de su desarrollo.
Durante el estudio observacional, los participantes realizan distintas evaluaciones basadas en su rendimiento, entre ellas pruebas para medir la atención dirigida y la inteligencia.
Los investigadores también tuvieron en cuenta factores como la percepción de seguridad, el uso de las redes sociales, los ingresos familiares y el diagnóstico de TDAH. De esta manera, pudieron analizar con mayor precisión la relación entre la proximidad a los espacios verdes y la capacidad de atención de los menores.
Teoría de la restauración de la atención
Los defensores de la teoría de la restauración de la atención sostienen que los espacios verdes tienen una capacidad reparadora propia. Según Fowler, estos entornos «captan la atención», pero también «permiten que la mente divague». Esa combinación favorecería la recuperación de la concentración.
Otras hipótesis apuntan a que el efecto positivo de la naturaleza podría explicarse por la actividad física que se realiza al aire libre o por una mayor exposición al aire limpio.
El equipo de Fowler quiso profundizar también en estas posibles explicaciones. Sus resultados encontraron una relación con la calidad del aire, pero no con la actividad física.
«Hay algo de cierto en la idea de que la calidad del aire explica en parte por qué los espacios verdes están ayudando a captar nuestra atención», señaló Fowler.
Parece que la gente necesita algo que la mantenga ocupada un poco, pero no demasiado, y la naturaleza puede proporcionar eso muy bien
Aun así, los investigadores todavía intentan comprender cómo se recupera el cerebro cuando pasa tiempo en contacto con la naturaleza. Una de las preguntas que sigue abierta es por qué un entorno tranquilo, como una habitación oscura y silenciosa, no produce necesariamente el mismo efecto.
Fowler recordó que investigaciones anteriores han demostrado que a las personas no les gusta la privación sensorial ni permanecer solas en una habitación silenciosa con sus propios pensamientos.