Una odontóloga alerta del daño irreversible de las bebidas energéticas en los dientes de los adolescentes

Una odontóloga alerta del daño irreversible de las bebidas energéticas en los dientes de los adolescentesGetty/ Svitlana Mishchenko

El daño irreversible que causan las bebidas energéticas más allá de la cafeína

Las bebidas energéticas están cada vez más presentes en el debate sobre la salud de los menores. Mientras el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 tramita una normativa para prohibir su venta a menores de 16 años –y a menores de 18 en el caso de las bebidas con mayor concentración de cafeína–, Galicia ya ha dado el paso y ha prohibido su venta y consumo entre menores desde el 7 de marzo de 2026.

Sin embargo, más allá de los efectos de la cafeína, existe otro riesgo del que se habla menos: el daño que estas bebidas pueden causar en los dientes. Su elevada acidez puede deteriorar progresivamente el esmalte dental, un tejido especialmente resistente, pero que tiene una característica importante: no se regenera.

Las bebidas energéticas, al igual que muchos refrescos, combinan azúcar con distintos ácidos, como el fosfórico, el cítrico o el carbónico. Esta composición reduce el pH de la boca y favorece la pérdida de minerales del esmalte, un proceso conocido como desmineralización.

Cuando el pH desciende por debajo de aproximadamente 5,5, comienza el riesgo de deterioro. Algunos refrescos alcanzan valores cercanos a 2,5, una acidez suficiente para iniciar este proceso. Si el contacto con estas bebidas se repite con frecuencia, el desgaste puede avanzar de manera progresiva e irreversible.

Los adolescentes, los más vulnerables

La preocupación es especialmente importante durante la adolescencia. En esta etapa, el consumo de bebidas energéticas es más frecuente y los dientes definitivos todavía se encuentran en proceso de maduración.

La doctora Irene Esteve, odontóloga y experta en estética dento-facial, advierte de los efectos que pueden tener estos productos sobre la salud dental. La especialista recuerda que los refrescos y las bebidas energéticas no solo destacan por su contenido en azúcar, sino también por su acidez.

«Los refrescos, gaseosas y bebidas energéticas no solo contienen altos niveles de azúcar, sino que también son ácidas debido al ácido fosfórico y al ácido carbónico».

La odontóloga explica que esta combinación puede llevar a la erosión del esmalte. El problema del esmalte es que no vuelve. No hablamos de una mancha que se pueda pulir, sino de un tejido que se pierde para siempre. Por eso cualquier medida que retrase el contacto de los adolescentes con estas bebidas es una buena noticia para sus dientes.

«Si se consumen, un truco sencillo: beber con agua al lado, no dar sorbos durante horas y esperar un rato antes de cepillarse, porque el esmalte queda reblandecido justo después».

Cómo reducir el daño del esmalte

La recomendación de la especialista es clara: lo mejor para proteger los dientes es evitar o reducir el consumo de estas bebidas. No obstante, si se toman, conviene prestar atención a algunos hábitos que pueden limitar la exposición de los dientes a los ácidos.

Entre las pautas que señala la doctora Irene Esteve destacan:

  • Acompañar la bebida con agua: ayuda a reducir la presencia de ácidos en la boca.
  • Evitar beber a pequeños sorbos durante horas: prolongar el contacto con la bebida aumenta la exposición del esmalte.
  • No cepillarse inmediatamente después: el esmalte queda temporalmente reblandecido por la acción de los ácidos, por lo que es recomendable esperar un rato antes de cepillarse.
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