Espectáculo de magiaGetty/ Cristian Baitg Schreiweis

Por qué nuestro cerebro se deja engañar por los trucos de magia

Una revisión de 55 estudios explica qué puede enseñarnos la magia sobre el cerebro

Gran parte del éxito de los trucos de magia se explica por las limitaciones de nuestro cerebro para procesar toda la información que recibe. Así lo señala una revisión de estudios realizada por investigadores españoles y publicada en la revista científica Frontiers in Psychology, que analiza cómo el ilusionismo puede ayudar a comprender procesos mentales como la atención, la memoria y el razonamiento.

El trabajo, firmado por Miguel de Lucas y Jon Andoni Duñabeitia, de la Universidad Nebrija, examina 55 investigaciones y concluye que la magia constituye una herramienta valiosa para estudiar cómo percibimos e interpretamos lo que sucede a nuestro alrededor.

Para el ilusionista catalán Alexander Main, creador del espectáculo La Magia Existe, estos mecanismos forman parte esencial del arte de sorprender al público. «La ciencia está empezando a estudiar fenómenos que los magos conocen desde la práctica. La magia no consiste únicamente en tener habilidad con las manos, sino también en comprender cómo funciona la atención del público», explica.

Atención encubierta

Los resultados más consistentes de la revisión se centran en la atención, especialmente en la denominada atención encubierta. Este mecanismo permite dirigir la atención hacia un estímulo sin necesidad de mover los ojos y desempeña un papel importante en las técnicas de distracción que utilizan los magos.

Podemos estar mirando directamente una escena y, aun así, no procesar conscientemente determinados acontecimientos. Esta limitación ayuda a entender por qué algunos movimientos esenciales para un truco pasan inadvertidos, incluso cuando suceden dentro de nuestro campo visual.

El ilusionismo aprovecha precisamente esa diferencia entre mirar y prestar atención. El espectador puede seguir una acción mientras otra, decisiva para el resultado del truco, queda fuera de su percepción consciente.

«Cuando realizo un juego de magia, no solo importa lo que hago con las manos, sino también dónde mira el espectador, qué espera que suceda y cómo interpreta lo que está viendo. A veces basta una mirada, una pausa o una frase para cambiar por completo su percepción de lo que ocurre», señala Main.

La magia juega con las expectativas

El cerebro utiliza las experiencias y los conocimientos previos para anticipar lo que sucederá. Cuando un objeto parece desaparecer o atravesar una superficie sólida, lo que creemos saber sobre el mundo físico entra en conflicto con lo que acabamos de presenciar.

Estas situaciones pueden despertar sorpresa, curiosidad y el deseo de encontrar una explicación. La revisión examina cómo las ilusiones mágicas permiten estudiar estas reacciones y los procesos cerebrales relacionados con la detección de conflictos, la generación de predicciones y la ruptura de expectativas.

Las respuestas ante acontecimientos aparentemente imposibles también están relacionadas con el desarrollo temprano de nuestra comprensión intuitiva de las leyes físicas. Por eso, los trucos de magia ofrecen una oportunidad para investigar cómo construimos nuestras expectativas y qué ocurre cuando la realidad aparente las contradice.

Magia para estudiar el cerebro

El interés científico por el ilusionismo no es nuevo, pero en los últimos años ha ganado relevancia como campo de investigación.

En 2024, la revista Scientific Data publicó los resultados de un experimento en el que 50 personas observaron 36 trucos de magia diseñados específicamente para su estudio mediante resonancia magnética funcional. El objetivo era facilitar la investigación de procesos como la memoria, la curiosidad y las respuestas cerebrales ante situaciones que desafían nuestras expectativas.

La magia va mucho más allá de hacer aparecer o desaparecer objetos. Ayuda a entender cómo funciona la mente y hasta qué punto confiar en lo que vemos

Este tipo de trabajos permite estudiar fenómenos cognitivos difíciles de reproducir con las pruebas convencionales de laboratorio. Al generar sorpresa y crear situaciones que contradicen lo que esperamos, los trucos ofrecen a los investigadores una forma de observar cómo el cerebro procesa la información y reacciona ante lo inesperado.

Para Alexander Main, la investigación confirma que el ilusionismo va mucho más allá de hacer aparecer o desaparecer objetos. «La revisión que acaba de ser publicada demuestra que la magia va mucho más allá de hacer aparecer o desaparecer objetos. Nos ayuda a entender cómo funciona nuestra mente y hasta qué punto podemos confiar en lo que vemos. Lo más bonito de nuestro trabajo es que, aunque el público sabe que hay un truco, sigue siendo capaz de sorprenderse», concluye.