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¿Eres de los que necesitan varios despertadores? Esto es lo que dice la ciencia

Muchas personas necesitan unos minutos más porque están crónicamente cansadas

madrugar suele ser la peor parte del día sobre todo si el sueño ha sido insuficiente o poco reparador. No importa el tono de la alarma porque a la larga despertar de un sueño profundo se asociará con una experiencia desagradable. Los hay que se levantan a la primera y quienes recurren a múltiples alarmas para alargar el sueño, pero ¿qué dice la ciencia?

Un estudio de la Universidad de Hiroshima (Japón) y publicado en el Journal of Physiological Anthropology asegura que el uso de una alarma de repetición prolonga la inercia del sueño en comparación con una sola alarma, posiblemente porque varias alarmas con un pequeño tiempo entre ellas inducen despertares forzados repetidos.

En las conclusiones del trabajo, liderado por la Dra. Keiko Ogawa, se explica que tras recopilar 293 respuestas válidas de universitarios, los resultados demostraron que el 70,5 % de los participantes solía utilizar la función de repetición de alarma de sus teléfonos móviles principalmente para reducir la ansiedad por quedarse dormido. Sin embargo, el uso repetido del despertador aumenta la inercia del sueño y la fatiga después de despertar. «Las personas con mucha ansiedad y preocupación tardan más en conciliar el sueño. Además, la duración del sueño y la latencia son esenciales para la sensación subjetiva de un buen sueño», afirma el estudio.

Por lo tanto, aunque las alarmas de repetición aumentan la inercia del sueño, pueden ser cruciales para reducir la ansiedad por dormir demasiado y mantener una buena noche de sueño.

En otro estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Notre Dame y publicado en la revista SLEEP, el profesor Stephen Mattingly, autor principal del trabajo, concluyó que apagar varias veces el despertador es la forma de luchar contra el agotamiento: «Muchas personas necesitan unos minutos más porque están crónicamente cansadas», dijo Mattingly.

El estudio encuestó a 450 adultos con empleo asalariado a tiempo completo. Los participantes completaron encuestas diarias y un cuestionario. Los datos recopilados de los dispositivos portátiles midieron la duración del sueño y la frecuencia cardíaca. Según el estudio, las mujeres tenían un 50 por ciento más de probabilidades de recurrir a varios despertadores que los hombres. Además, solían andar menos durante el día y experimentaban más perturbaciones durante las horas de sueño.

Los noctámbulos dormitaban más y estaban más cansados en general

El trabajo también consideró el cronotipo o sincronización de los ritmos circadianos de cada encuestado así como la hora a la que se acostaban y despertaban. Se encontró que los noctámbulos dormitaban más y estaban más cansados en general. «En el mundo de 9 a 5», dijo Mattingly, «los noctámbulos están perdiendo».

Desmitificar las alarmas de repetición

«Parte del enfoque de este estudio fue desmitificar lo que sucede con las alarmas de repetición», dijo Striegel. «¿Es realmente peor que despertarse con una alarma en el primer timbre? ¿Es tan diferente?

La recomendación en contra de una alarma de repetición está bien fundamentada, pero por lo que sabemos de la fisiología y nuestros datos, despertarse con una alarma o presionar el botón de repetición y despertarse con dos o tres alarmas no hace mucha diferencia. Si necesita una alarma porque tiene falta de sueño, ese es el problema».

Despertarse de forma natural

Cuando los encuestados se despertaron naturalmente, sin la ayuda de una alarma, durmieron más y consumieron menos cafeína.

«Cuando podemos dormir todo el tiempo que queremos», dijo Mattingly, «el cuerpo experimenta una respuesta de estrés justo antes de despertarse. Esa respuesta fisiológica contribuye a que un individuo se sienta alerta cuando se despierta».

Interrumpir los ciclos naturales de sueño con una alarma puede provocar inercia del sueño, la sensación de cansancio o aturdimiento. «Cuando te despiertas de un estado de sueño REM», dijo Mattingly, «tu cerebro ha recorrido la mayor parte del camino para estar completamente despierto. Los niveles de hormonas que circulan en esa etapa van a ser diferentes que cuando estás en un sueño profundo».

Despertarse con una alarma es como un doble golpe, pasando por alto la respuesta de estrés natural necesaria para sentirse alerta y despertándolo con una química cerebral que está fuera de control.

Ciclo de sueño

A lo largo de la noche atravesamos por varios ciclo de sueño que suele durar entre 90-110 minutos. Cado de esos ciclos consta de cinco etapas.

En la primera son frecuentes los despertares y en ella somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor.

En el etapa 2 el sueño se hace más profundo y el tono muscular es más reducido. El movimiento de ojos se detiene y las ondas cerebrales se vuelven más lentas.

Cuando llegamos a la etapa 3 es cuando realmente empieza el descanso y si despertáramos nos sentiríamos confusos.

En la etapa 4 es el momento de sueño más profundo y cuando más se descansa tanto física como psíquicamente.

Etapa REM: es en la que soñamos en forma de historia. En este momento el tono muscular no existe.
​Según explican desde el Instituto del Sueño, en esta etapa las ondas cerebrales son como cuando una persona está despierta, por lo que, el ritmo cardíaco y la presión aumenta, al igual que el movimiento de los ojos y a la vez, los músculos se paralizan. En este momento es cuando soñamos, y si nos despiertan, los recordamos.
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