Las arritmias son cada vez más frecuentes
Así debes caminar para reducir las arritmias cardíacas, según la ciencia
Caminar a paso ligero, así como el tiempo dedicado a esta actividad, puede ayudar a disminuir el riesgo de sufrir arritmias cardíacas, como fibrilación auricular, taquicardia y bradicardia, según una investigación dirigida por la Universidad de Glasgow y publicada en la revista Heart.
Los beneficios observados fueron independientes de otros factores de riesgo cardiovascular, pero resultaron más marcados en mujeres, personas menores de 60 años, no obesas y con enfermedades crónicas preexistentes.
Las arritmias son cada vez más frecuentes: solo la fibrilación auricular ha duplicado su prevalencia en los últimos 30 años. Dado que estas alteraciones del ritmo cardíaco aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular, muerte súbita y discapacidad, identificar factores modificables es clave para la prevención.
Aunque se sabe que caminar con mayor intensidad se relaciona con menores tasas de enfermedad cardiovascular y mortalidad, pocos estudios habían evaluado su impacto específico sobre las arritmias.
Para investigar esta relación, se analizaron datos de 420.925 personas del Biobanco del Reino Unido. La velocidad al caminar fue registrada mediante cuestionarios, y en 81.956 participantes también se midió el tiempo dedicado a caminar a distintas intensidades mediante monitores de actividad.
Velocidad de la caminata
Las velocidades de caminata se clasificaron como:
Lenta: menos de 5 km por horaPromedio: entre 4 y 6 km por horaRápida: más de 6 km por hora
Durante un seguimiento de aproximadamente 13 años, el 9 % de los participantes desarrollaron algún tipo de arritmia. Se observó que aquellos que caminaban más rápido tendían a tener estilos de vida más saludables, menor peso, mejor fuerza física y menores niveles de inflamación y factores de riesgo metabólico.
Comparado con quienes caminaban despacio, quienes caminaban a ritmo promedio o rápido presentaron un riesgo significativamente menor de desarrollar arritmias: 35 % y 43 % menos, respectivamente. En el caso específico de la fibrilación auricular, el riesgo fue 38 % y 46 % menor.
Además, caminar más tiempo a paso promedio o rápido se asoció con una reducción del 27 % en el riesgo de arritmias, mientras que caminar lentamente no mostró un efecto protector.
El estudio también encontró que cerca del 36 % de la relación entre velocidad de caminata y arritmias podría explicarse por mejoras en factores metabólicos e inflamatorios.
Aunque se trata de un estudio observacional y no se puede establecer una relación causal definitiva, los autores destacan que caminar más rápido podría influir positivamente en la salud metabólica e inflamatoria, lo que reduciría el riesgo de arritmias.
En un comunicado publicado por la universidad, la profesora Jill Pell afirmó: «Este estudio es el primero en explorar las vías que sustentan la asociación entre el ritmo de marcha y las arritmias, y en aportar evidencia de que los factores metabólicos e inflamatorios podrían influir; caminar más rápido redujo el riesgo de obesidad e inflamación, lo que a su vez redujo el riesgo de arritmia».
La investigadora agregó: «Este hallazgo es biológicamente plausible porque estudios epidemiológicos acumulativos han demostrado que el ritmo de caminata está inversamente asociado con factores metabólicos, como la obesidad, la HbA1c [glucosa en ayunas], la diabetes y la [presión arterial alta] que, a su vez, están asociados con el riesgo de arritmias».