Imagen de un PET que muestra la progresión del alzhéimerClínica Universidad de Navarra

Cómo detectar los factores de riesgo del Alzheimer antes de los 40 años

El test del reloj es una prueba sencilla y rápida que se utiliza como herramienta de detección

En tan solo 25 años, más de 3,6 millones de personas tendrán Alzheimer en España, una enfermedad en la que las células nerviosas del cerebro se degeneran como resultado de la acumulación anormal de las proteínas beta-amiloide y tau. A medida que se dañan las neuronas disminuyen las funciones cognitivas como la pérdida de memoria a corto plazo o la capacidad para adquirir y retener nueva información, así como la de evocar aquella previamente aprendida. En los últimos diez años son muchos los científicos que investigan tanto las causas de la enfermedad como los factores de riesgo para poder anticiparse y retrasar los síntomas.

Ahora, un nuevo estudio realizado por la Escuela de Salud Pública Mailman y el Centro de Envejecimiento Butler de la Universidad de Columbia y publicado en The Lancet Regional Health – Americas, ha revelado que los factores de riesgo y los biomarcadores relacionados con el Alzheimer podrían influir en la cognición mucho antes de lo que se creía. La investigación encontró vínculos significativos entre la función cognitiva y estos factores desde edades tan tempranas como los 24 a 44 años, lo que subraya la importancia de adoptar medidas preventivas desde etapas tempranas de la vida.

«La mayoría de los estudios anteriores sobre factores de riesgo del Alzheimer se enfocaban en personas mayores de 50 años», explica en un comunicado la Dra. Allison Aiello, profesora de Epidemiología de Longevidad Saludable en Columbia, quien añade: «Nuestros resultados abren nuevas oportunidades para entender cómo y cuándo comienzan a influir estos riesgos en la cognición, incluso antes de la mediana edad».

Según Aiello, varios factores de riesgo conocidos, junto con biomarcadores sanguíneos, ya muestran correlación con la función cognitiva antes de los 45 años. Esto podría permitir anticipar el deterioro cognitivo a largo plazo. «Encontramos que ciertos aspectos ya están presentes y asociados con la cognición desde los cuarenta años, o incluso antes». Estos aspectos son:

La salud cardiovascularLos biomarcadores del eje amiloide-tau-neurodegeneración (ATN)Ciertos indicadores inmunitarios

El equipo utilizó la escala CAIDE (Factores de Riesgo Cardiovascular, Envejecimiento e Incidencia de Demencia), que incluye variables como edad, sexo, nivel educativo, presión arterial, índice de masa corporal, colesterol, actividad física y el alelo APOE ε4, un conocido factor genético de riesgo para el Alzheimer. Los datos provinieron de las Olas IV y V del estudio longitudinal Add Health, que ha seguido a una muestra representativa de adolescentes estadounidenses desde 1994-1995.

«El análisis de la relación entre la puntuación CAIDE y la función cognitiva en adultos jóvenes y de mediana edad temprana mostró vínculos claros con factores cardiovasculares mucho antes de los 50 años», señaló Aiello.

Además, se identificaron asociaciones entre la función cognitiva y biomarcadores como el amiloide, la proteína tau y señales de neurodegeneración (conocidos colectivamente como ATN), así como indicadores inmunitarios e inflamatorios. No obstante, el gen APOE ε4, a pesar de ser un factor de riesgo conocido, no mostró efectos significativos en esta etapa, lo que sugiere que podría manifestarse más adelante en la vida.

«Nuestros resultados indican que ciertos biomarcadores sanguíneos relacionados con el Alzheimer están vinculados a diferencias cognitivas décadas antes de los síntomas clínicos», concluyó Aiello. «Esto refuerza la necesidad de implementar estrategias de prevención desde etapas tempranas para hacer frente al creciente número de casos de Alzheimer previsto para las próximas décadas».

El test del reloj

Más allá de los estudios científicos, existen pruebas caseras que puede servir como primer paso para saber si se requiere una evaluación más profunda.

El test del reloj es una prueba sencilla y rápida que se utiliza como herramienta de detección para identificar posibles signos de deterioro cognitivo.

La prueba consiste en pedirle a la persona que dibuje un reloj en una hoja en blanco, incluyendo la esfera y las manecillas marcando una hora determinada. Aunque parece simple, esta tarea pone a prueba diversas habilidades cognitivas como la planificación, la organización, la atención, la percepción visual, la memoria y el lenguaje.

El propósito del test es identificar posibles dificultades en el funcionamiento cognitivo, es decir, evaluar si la persona ha perdido parte de su capacidad para aprender, comprender y razonar a través del pensamiento, la experiencia y los sentidos.

Comprender y dibujar la hora correctamente requiere recordar el significado de la posición de las manecillas y saber qué hora representan, algo que puede verse alterado si hay un problema cognitivo.

Este test puede ser útil, por ejemplo, cuando notamos que un ser querido empieza a olvidar cosas con frecuencia o tiene problemas para encontrar las palabras adecuadas. En esos casos, el test del reloj puede ayudar a determinar si existe un deterioro cognitivo, ya que una persona afectada puede tener dificultades para interpretar y representar correctamente un reloj analógico.