Un nuevo hallazgo científico sugiere que podríamos tener una fuente de rejuvenecimiento justo bajo nuestra propia pielGTRES

El secreto para detener el envejecimiento de la piel podría estar en la propia sangre

Un nuevo hallazgo científico sugiere que podríamos tener una fuente de rejuvenecimiento justo bajo nuestra propia piel

Muchas personas recurren a mascarillas, cremas y sérums para conservar una piel de aspecto juvenil. Sin embargo, un nuevo hallazgo científico sugiere que podríamos tener una fuente de rejuvenecimiento justo bajo nuestra propia piel. Investigadores han identificado tres moléculas con propiedades antienvejecimiento, producidas por una bacteria presente en la sangre, que lograron reducir el daño celular y la inflamación en cultivos de células cutáneas humanas.

El descubrimiento, publicado en la Revista de Productos Naturales de la Sociedad Americana de Química y la Sociedad Americana de Farmacognosia, abre la puerta a posibles tratamientos innovadores contra el envejecimiento cutáneo.

Aunque aún se sabe poco sobre cómo los metabolitos bacterianos –subproductos químicos generados por microorganismos– influyen en la salud humana, una clase en particular ha llamado la atención: los compuestos indólicos. Estos destacan por sus efectos antienvejecimiento, antiinflamatorios y antimicrobianos. En 2015 se identificó una bacteria sanguínea llamada Paracoccus sanguinis, capaz de producir este tipo de compuestos. Intrigados por su potencial, los investigadores Chung Sub Kim, Sullim Lee y su equipo decidieron estudiar los metabolitos indólicos generados por esta bacteria.

«Nos interesamos por P. sanguinis porque los microbios presentes en la sangre son un campo aún poco explorado», explicó Kim quien añade: «Dado lo particular del entorno sanguíneo, creímos que estudiar especies individuales como esta podría revelar funciones metabólicas desconocidas, con implicaciones para la salud y la enfermedad».

El equipo cultivó grandes cantidades de P. sanguinis durante tres días y luego extrajo los metabolitos que había producido. Mediante técnicas avanzadas como espectrometría, marcaje isotópico y análisis computacional, lograron identificar la estructura química de 12 compuestos indólicos distintos, de los cuales seis eran completamente nuevos para la ciencia.

Para evaluar su efecto en la piel humana, los investigadores aplicaron estos compuestos en cultivos de células cutáneas previamente tratadas para generar altos niveles de especies reactivas de oxígeno, sustancias que causan inflamación y daño al colágeno, y que están vinculadas al envejecimiento. De los 12 compuestos analizados, tres (incluyendo dos recién descubiertos) redujeron significativamente la presencia de estas sustancias dañinas. Además, disminuyeron los niveles de proteínas inflamatorias y de una enzima destructora de colágeno.

Estos resultados sugieren que los nuevos metabolitos de indol podrían convertirse en prometedores agentes antienvejecimiento. El equipo de investigación considera que estos compuestos tienen potencial para el desarrollo de futuros tratamientos destinados a combatir el envejecimiento de la piel.