Un dermatólogo advierte de que la escombroidosis
¿Qué es la escombroidosis? La intoxicación por pescado que puede confundirse con alergia
La escombroidosis, también conocida como intoxicación escombroide, es una afección provocada por el consumo de ciertos pescados que no han sido correctamente refrigerados tras su captura. Esta intoxicación puede generar en quienes la padecen una serie de manifestaciones cutáneas y sistémicas que, por su similitud, suelen confundirse con una reacción alérgica, aunque sus causas y mecanismos difieren profundamente.
El doctor Pedro Rodríguez, jefe de Servicio Adjunto de Dermatología en el Hospital Ruber Internacional y experto en cirugía dermatológica de la Clínica Dermatológica Internacional (CDI), ha explicado que esta intoxicación está vinculada a especies como el atún, el bonito o la caballa. Según detalló, si estos pescados no son debidamente conservados, aumentan los niveles de histamina en su carne, sustancia responsable de los síntomas clínicos que experimentan los afectados.
«El organismo no está reaccionando contra el pescado en sí, sino frente a una sobrecarga de histamina. Por eso hablamos de una intoxicación y no de una alergia verdadera», subrayó el dermatólogo, quien insistió en que no se trata de una respuesta inmunológica, sino de una reacción tóxica. La confusión entre ambos cuadros es comprensible, reconoció Rodríguez, en especial porque los síntomas se alivian con antihistamínicos, lo que refuerza la percepción errónea de una alergia alimentaria.
Los síntomas de la escombroidosis aparecen, por lo general, pocos minutos después de la ingesta del pescado contaminado. Entre los signos más habituales destacan el enrojecimiento pronunciado del rostro y el cuello, una sensación intensa de calor, prurito cutáneo y la aparición de urticaria. En algunos casos, los pacientes también pueden experimentar molestias digestivas, cefalea e incluso percibir un sabor metálico al consumir el alimento.
Rodríguez explicó que estos síntomas, aunque alarmantes, no suelen revestir gravedad y desaparecen al cabo de pocas horas. «En la mayoría de los casos, esta intoxicación se resuelve en pocas horas y no deja secuelas», afirmó. No obstante, el especialista hizo hincapié en la importancia de no autodiagnosticarse ni alarmarse en exceso. Según señaló, eliminar el pescado de la dieta por miedo a una reacción futura no tiene fundamento si el producto se encuentra en buen estado: «Si estas personas vuelven a comer el mismo pescado en buenas condiciones, no presentan ningún problema».
La clave para evitar esta intoxicación reside en una adecuada manipulación y conservación del pescado desde su captura. Rodríguez explicó que una vez formada la histamina, esta no se destruye mediante procesos como la cocción, la congelación o el enlatado. En este sentido, recalcó la importancia de mantener la cadena de frío de forma rigurosa: «La seguridad empieza en la cadena de frío, desde el mar hasta la nevera», advirtió.
Finalmente, el dermatólogo quiso lanzar un mensaje de tranquilidad: el pescado es un alimento saludable y seguro si se conserva correctamente. «Es importante no alarmarse ni autodiagnosticarse. El pescado es un alimento saludable y seguro cuando se conserva correctamente; el problema no es el alimento, sino su manejo», concluyó Rodríguez, reforzando la idea de que, con buenas prácticas, este tipo de intoxicaciones son fácilmente evitables.