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Cáncer de pulmón en no fumadores: por qué aumenta y cuáles son sus principales causas

La enfermedad suele diagnosticarse más tarde, lo que conlleva peores pronósticos para los pacientes

El consumo de tabaco es la principal causa del cáncer de pulmón pero en los últimos años hasta un 12 % de los casos se han diagnosticado en personas que nunca han fumado lo que representa una proporción significativa –y en aumento– de los casos a nivel mundial. A pesar de estas cifras, una nueva revisión elaborada por investigadores del University College London (UCL) y publicada en la revista Trends in Cancer asegura que sigue siendo un grupo insuficientemente investigado.

Según el análisis, en 2020 el cáncer de pulmón en personas que nunca fumaron (LCINS, por sus siglas en inglés) fue la quinta causa más común de muerte por cáncer en el mundo.

Los científicos afirman que actualmente, la mayoría de los programas de cribado se centran en personas con historial de tabaquismo. En el Reino Unido, por ejemplo, no existe un programa sistemático de detección del cáncer de pulmón para quienes nunca han fumado. Como consecuencia, estos casos suelen diagnosticarse en etapas más avanzadas, lo que reduce las probabilidades de supervivencia.

Además, los tratamientos más utilizados contra el cáncer de pulmón vinculado al tabaco, como la inmunoterapia, han demostrado ser significativamente menos eficaces en pacientes que nunca fumaron. Para los autores, estas diferencias clínicas y biológicas subrayan la necesidad de considerar el LCINS como una entidad distinta, con estrategias propias de investigación, detección y tratamiento.

En 2020, el cáncer de pulmón en personas que nunca fumaron fue la quinta causa más común de muerte por cáncer en todo el mundo

La primera autora del estudio, la doctora Deborah Caswell, del área de Medicina Respiratoria de la UCL, señala que el principal obstáculo es el infradiagnóstico: «El cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado no encaja en el perfil típico. Si una mujer joven no fumadora consulta por dolor de hombro, es posible que el profesional sanitario ni siquiera contemple el cáncer de pulmón como causa potencial», explica.

Causas biológicas específicas

Los investigadores sostienen que este tipo de cáncer presenta causas y características biológicas específicas que requieren un enfoque basado en el riesgo individual más que exclusivamente en el historial de tabaquismo. Entre los factores emergentes figuran la predisposición genética, la hematopoyesis clonal –un proceso en el que células anormales se multiplican en la médula ósea– y exposiciones ambientales como la contaminación del aire, el radón o el humo de segunda mano. Aunque el riesgo asociado a cada uno de estos factores es relativamente modesto, en conjunto contribuyen de manera significativa a la carga mundial de enfermedad.

Perfil clínico

En cuanto al perfil clínico, las personas que nunca han fumado presentan con mayor frecuencia adenocarcinoma, un subtipo que suele desarrollarse en las zonas externas del pulmón. Estos tumores tienden a estar impulsados por mutaciones específicas, lo que permite tratarlos con terapias dirigidas. De hecho, alrededor del 80 % de los adenocarcinomas pulmonares presentan alteraciones genéticas potencialmente tratables. Sin embargo, su respuesta a la inmunoterapia es menor en comparación con la observada en fumadores.

Asimismo, hasta un 4,5 % de los pacientes con adenocarcinoma de pulmón portan variantes genéticas hereditarias que incrementan el riesgo de desarrollar la enfermedad. Mutaciones como la EGFR T790M pueden provocar la aparición de cáncer a edades más tempranas y en múltiples localizaciones. Alteraciones en la familia de genes APOBEC3 también se han asociado a un mayor riesgo, lo que refuerza la importancia del cribado genético en determinados casos.

Otro grupo potencialmente vulnerable lo conforman las personas con hematopoyesis clonal asociada a la edad, una condición que podría aumentar el riesgo de cáncer de pulmón al favorecer la inflamación crónica. Aunque estudios preliminares sugieren que los tratamientos antiinflamatorios podrían reducir el riesgo en individuos seleccionados, todavía no existen directrices clínicas establecidas para su detección o manejo con fines preventivos.

Los autores concluyen en el artículo que es necesario desarrollar intervenciones específicas para prevenir el cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. Entre las estrategias propuestas figuran programas dirigidos a individuos con predisposición genética, abordajes antiinflamatorios en poblaciones de alto riesgo y políticas de salud pública orientadas a reducir la exposición al radón, la contaminación atmosférica y el humo de segunda mano.

En un contexto de descenso global del tabaquismo, los expertos advierten que el perfil del cáncer de pulmón está cambiando. Comprender mejor sus nuevas causas y adaptar las estrategias de detección podría ser clave para frenar una amenaza que ya no afecta exclusivamente a los fumadores.