Pequeñas moléculas en la sangre predicen la supervivencia a corto plazo en adultos mayoresGTRES

Un análisis de sangre puede predecir quién vivirá más años, según un estudio científico

Una investigación descubre que pequeñas moléculas en la sangre predicen la supervivencia a corto plazo en adultos mayores

En las últimas décadas la esperanza de vida ha aumentado significativamente tanto en hombres como en mujeres. En España, según los indicadores demográficos del INE, la esperanza de vida para ellos es de 81 años y para ellas 86. Sin embargo, a medida que las personas envejecen, se hace más difícil saber quiénes disfrutarán de años saludables y quiénes podrían tener mayor riesgo de un deterioro grave. Un nuevo estudio sugiere que parte de la respuesta podría estar ya circulando en el torrente sanguíneo.

Una investigación dirigida por Duke Health, en colaboración con la Universidad de Minnesota, ha descubierto que pequeñas moléculas de ARN –conocidas como piRNA– pueden predecir con precisión si los adultos mayores tienen probabilidades de sobrevivir al menos dos años más.

Los hallazgos, publicados en Aging Cell, sugieren que un simple análisis de sangre podría ayudar a identificar riesgos de supervivencia de forma más temprana y guiar estrategias de tratamiento para promover un envejecimiento saludable.

«La combinación de tan solo unos pocos piRNA fue el predictor más sólido de supervivencia a dos años en adultos mayores, superior a la edad, los hábitos de vida o cualquier otro indicador de salud que examinamos», afirma en un comunicado la Dra . Virginia Byers Kraus, autora principal del estudio y profesora de los departamentos de Medicina , Patología y Cirugía Ortopédica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, quien añade: «Lo que más nos sorprendió fue que esta potente señal proviniera de un simple análisis de sangre», añadió Kraus.

Así se hizo el estudio

El equipo midió piRNA en muestras de sangre de adultos mayores de 71 años y descubrió que niveles más bajos de ciertos piRNA estaban estrechamente relacionados con una mayor supervivencia. Estudios previos han demostrado que estos pequeños fragmentos de ARN regulan el desarrollo, la regeneración y el sistema inmunitario.

Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron inteligencia artificial causal y enfoques de aprendizaje automático para analizar 187 factores clínicos y 828 ARN pequeños diferentes en más de 1.200 muestras de sangre. Las muestras se extrajeron de una amplia cohorte de Carolina del Norte, establecida en un estudio previo dirigido por Duke . Los resultados de supervivencia se determinaron vinculando a los participantes con los registros nacionales de mortalidad.

Supervivencia a dos años

Un modelo estadístico avanzado reveló que un grupo de seis piRNA por sí solo predijo la supervivencia a dos años con una precisión de hasta el 86 %. El equipo confirmó los hallazgos en un segundo grupo independiente de adultos mayores.

Los participantes que vivieron más tiempo presentaron sistemáticamente niveles más bajos de piRNA específicos, lo que refleja un patrón en organismos simples, según el cual la reducción de estas moléculas puede prolongar la longevidad. Kraus afirmó que los hallazgos sugieren que los piRNA podrían influir directamente en la longevidad.

«Sabemos muy poco sobre los piRNA en la sangre, pero lo que estamos observando es que es mejor tener niveles más bajos de ciertos tipos específicos», dijo Kraus. «Cuando estas moléculas están presentes en cantidades más altas, puede indicar que algo en el cuerpo no funciona correctamente. Comprender el motivo podría abrir nuevas posibilidades para terapias que promuevan un envejecimiento saludable».

El estudio también analizó el rendimiento de los piRNA frente a indicadores de salud convencionales. En la predicción de la supervivencia a corto plazo, estas moléculas superaron a variables como la edad, el colesterol, el nivel de actividad física y más de 180 parámetros clínicos adicionales. En el horizonte a largo plazo, los factores relacionados con el estilo de vida adquieren mayor peso, aunque los piRNA continúan aportando información relevante sobre los procesos biológicos subyacentes.

Según explicó el investigador Kraus, las próximas líneas de trabajo del equipo se centrarán en analizar si intervenciones como tratamientos médicos, cambios en los hábitos de vida o determinados fármacos –entre ellos nuevas terapias como las basadas en GLP-1– pueden modificar los niveles de piRNA. Asimismo, los investigadores planean comparar las concentraciones de estas moléculas en sangre con las presentes en los tejidos, con el objetivo de comprender mejor su función y su papel en la salud humana.

«Estos pequeños ARN actúan como microgestores en el cuerpo, ayudando a controlar muchos procesos que afectan la salud y el envejecimiento», dijo Kraus. «Apenas estamos empezando a comprender su poder. Esta investigación sugiere que deberíamos ser capaces de identificar el riesgo de supervivencia a corto plazo mediante un análisis de sangre práctico y mínimamente invasivo, con el objetivo final de mejorar la salud a medida que envejecemos».