El alzhéimer es la demencia más común para la que no hay cura
Si tienes el gen del Alzheimer, consumir carne reduce el riesgo de demencia
Hace algo más de tres años, el actor Chris Hemsworth, marido de Elsa Pataky, anunciaba que era portador de dos copias del gen APOE4 que predispone a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Según explicaron en su momento los expertos, una copia de la variante del gen APOE4 aumenta el riesgo de la enfermedad tres veces, mientras que dos copias lo hace en diez. Esto significa, según los científicos que prácticamente todas las personas que tienen este gen duplicado desarrollan la enfermedad. Se estima que entre un 2 y un 3 % de la población mundial.
Un estudio realizado en Suecia, donde aproximadamente el 30 % de la población es portadora de las combinaciones genéticas APOE 3/4 o APOE 4/4, ha concluido que consumir cantidades relativamente grandes de carne reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Entre las conclusiones del trabajo, realizado por investigadores del Departamento de Neurobiología, Ciencias del Cuidado y Sociedad del Instituto Karolinska de Suecia y publicado en JAMA Network Open, se recoge que las personas mayores con riesgo genético de padecer la enfermedad de Alzheimer no experimentaron el aumento esperado en el deterioro cognitivo ni en el riesgo de demencia al consumir cantidades relativamente grandes de carne.
Relación entre carne y demencia
El año pasado la Agencia Sueca de Alimentos presentó un resumen de las investigaciones sobre la relación entre la dieta y la demencia; fue entonces cuando se solicitó más investigación para evaluar una posible relación entre el consumo de carne y el desarrollo de la demencia.
El científico Jakob Norgren, primer autor de la investigación, explica: «Este estudio puso a prueba la hipótesis de que las personas con los genotipos APOE 3/4 y 4/4 tendrían un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia con una mayor ingesta de carne, basándose en el hecho de que APOE4 es la variante evolutivamente más antigua del gen APOE y puede haber surgido durante un período en el que nuestros ancestros evolutivos consumían una dieta más basada en productos de origen animal».
El estudio, según explican sus autores en un comunicado, siguió a más de 2.100 participantes del Estudio Nacional Sueco sobre Envejecimiento y Cuidados, Kungsholmen (SNAC-K) durante un máximo de 15 años. Todos tenían 60 años o más y no presentaban diagnóstico de demencia al inicio del estudio. Se analizó la asociación entre la dieta autoinformada y las medidas de salud cognitiva, ajustando por edad, sexo, nivel educativo y factores del estilo de vida.
Con un menor consumo de carne, el grupo con los genotipos APOE 3/4 y 4/4 presentó más del doble de riesgo de demencia que las personas sin estas variantes genéticas. Sin embargo, este mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia no se observó en el quintil de participantes que consumían más carne. Su consumo medio se estima en aproximadamente 870 gramos de carne por semana, estandarizado a una ingesta energética diaria de 2.000 calorías.
«Quienes consumían más carne en general presentaban un deterioro cognitivo significativamente más lento y un menor riesgo de demencia, pero solo si tenían las variantes genéticas APOE 3/4 o 4/4», afirma Jakob Norgren. Y añade:
Existe una falta de investigación sobre la relación entre la dieta y la salud cerebral, y nuestros hallazgos sugieren que las recomendaciones dietéticas convencionales pueden ser perjudiciales para un subgrupo de la población definido genéticamente. Para quienes saben que pertenecen a este grupo de riesgo genético, los resultados ofrecen esperanza; el riesgo podría modificarse mediante cambios en el estilo de vida.
Carne sí pero no procesada
El estudio también demuestra que el tipo de carne es importante. Sara Garcia-Ptacek, coautora del estudio, afirma: «Una menor proporción de carne procesada en el consumo total de carne se asoció con un menor riesgo de demencia, independientemente del genotipo APOE».
Los hallazgos también van más allá de la salud cerebral. En un análisis posterior, los investigadores observaron una reducción significativa de la mortalidad por todas las causas en portadores de los alelos APOE 3/4 y 4/4 con un mayor consumo de carne sin procesar.
Sin embargo, el estudio es observacional y necesita ser complementado con estudios de intervención que puedan demostrar mejor las relaciones causales. «Ahora se necesitan ensayos clínicos para desarrollar recomendaciones dietéticas adaptadas al genotipo APOE», afirma Jakob Norgren. Y añade: «Dado que la prevalencia del alelo APOE4 es aproximadamente el doble en los países nórdicos que en los países mediterráneos, estamos especialmente capacitados para llevar a cabo investigaciones sobre recomendaciones dietéticas personalizadas para este grupo de riesgo».
Atlas del cerebro
El nuevo mapa, llamado 'HoliAtlas', está basado en imágenes de resonancia magnética (MRI) multimodales de ultra alta resolución y supera ampliamente el nivel de detalle de los atlas existentes basados en imágenes de resonancia magnética.
El atlas ofrece una representación completa y multinivel del cerebro, desde estructuras globales hasta subestructuras muy específicas, de forma holística, según ha informado la universidad valenciana.
Su resolución y su integración multimodal facilitan la identificación de estructuras profundas y permiten desarrollar métodos de segmentación automática más precisos, mejorar el análisis morfológico y detectar cambios anatómicos muy sutiles.
Según el responsable del grupo MIA-LAB de ITACA-UPV, José Vicente Manjón, este atlas, publicado en la revista Scientific Reports (Nature), podrá ser de gran ayuda para estudiar patologías como el Alzheimer o el Parkinson y facilitar un diagnóstico más preciso.
«Disponer de atlas cerebrales cada vez más precisos es clave para comprender la arquitectura del cerebro humano, integrar datos de distintos estudios y avanzar hacia diagnósticos y tratamientos más personalizados», ha explicado.