La supervivencia global a cinco años del cáncer de hígado se sitúa en torno al 20 %Getty Images

El mecanismo que podría frenar el avance del cáncer de hígado

La inhibición de HIF-1α disminuye la capacidad de las células cancerosas para mantenerse con vida

El cáncer de hígado ocupa actualmente el sexto lugar entre los tumores más diagnosticados en el mundo y es la tercera causa de muerte por cáncer. Cada año se registran cerca de 900.000 nuevos casos y más de 800.000 fallecimientos vinculados a esta enfermedad, unas cifras que reflejan su enorme impacto sanitario.

Un equipo de investigadores ha descrito un mecanismo molecular decisivo que ayuda al cáncer de hígado a resistir condiciones adversas y a adquirir un comportamiento más agresivo. El hallazgo, según el trabajo recogido por EFE, abre nuevas posibilidades para intentar frenar la evolución de uno de los tumores con peor pronóstico en todo el mundo.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica internacional Biology Direct, señala que la proteína HIF-1α desempeña un papel central en la adaptación del carcinoma hepatocelular, la forma más habitual de cáncer hepático. En concreto, el estudio concluye que esta proteína funciona como un verdadero «interruptor de supervivencia» para las células tumorales cuando se encuentran en ambientes extremos.

De acuerdo con los autores, la inhibición de HIF-1α disminuye de manera notable la capacidad de las células cancerosas para mantenerse con vida, multiplicarse e invadir otros tejidos en situaciones de bajo nivel de oxígeno. Esta falta de oxígeno es una característica frecuente en este tipo de tumores y constituye uno de los factores que favorecen su progresión.

Estudio español

El trabajo ha sido dirigido por científicos del Instituto de Biomedicina (IBIOMED) de la Universidad de León y del Instituto de Investigación Biosanitaria de León (IBioLEON). En el proyecto también han participado el Hospital de León y la Universidad de Uppsala, en Suecia, dentro de una colaboración que ha permitido combinar distintas aproximaciones experimentales y clínicas.

Para desarrollar el estudio, los investigadores analizaron grandes bases de datos clínicos y realizaron ensayos avanzados de laboratorio. Esta doble estrategia ha permitido observar con mayor precisión cómo se comportan los tumores y qué mecanismos utilizan para adaptarse a un entorno hostil. De este modo, el trabajo no se limita a describir una asociación molecular, sino que profundiza en el papel funcional de HIF-1α dentro del carcinoma hepatocelular.

Un cáncer con mal pronóstico

La mayor parte de los diagnósticos de cáncer de hígado corresponden al carcinoma hepatocelular, una enfermedad muy relacionada con el daño hepático crónico. Entre los principales factores asociados figuran la cirrosis provocada por la hepatitis B y C, el consumo excesivo de alcohol y, con una incidencia creciente, los trastornos metabólicos, como la obesidad y el hígado graso.

Su pronóstico continúa siendo desfavorable. La supervivencia global a cinco años se sitúa en torno al 20 %, en buena medida porque el tumor suele detectarse en fases avanzadas, cuando las alternativas terapéuticas disponibles son más reducidas. En ese escenario, los autores subrayan la importancia de estudiar los procesos que permiten a las células tumorales sobrevivir a la falta de oxígeno y transformarse en células más resistentes e invasivas.

La supervivencia global a cinco años se sitúa en torno al 20 %

Una de las principales novedades del trabajo es el empleo de modelos experimentales tridimensionales. Estos sistemas reproducen de forma más fiel la estructura y el entorno del hígado enfermo que los cultivos celulares convencionales en dos dimensiones, utilizados de manera habitual en la investigación biomédica.

En esos modelos 3D, diseñados para imitar mejor tanto la escasez de oxígeno como la rigidez del tejido hepático, la eliminación de HIF-1α produjo efectos especialmente claros. Los investigadores observaron una reducción notable de la viabilidad de las células tumorales y también de su capacidad para invadir otros tejidos, dos elementos esenciales en la progresión del cáncer.

A juicio de los autores, estos resultados refuerzan el interés de HIF-1α como posible diana terapéutica. Asimismo, ponen de relieve la necesidad de utilizar modelos preclínicos más realistas en el estudio del cáncer, capaces de reproducir con mayor exactitud las condiciones que encuentran los tumores dentro del organismo.