Las hemorroides son almohadillas vasculares del canal anal, cuya función es contribuir al sellado y la continenciaGetty Images

Los cambios sencillos que ayudan a prevenir y tratar las hemorroides

Las hemorroides son almohadillas vasculares del canal anal, cuya función es contribuir al sellado y la continencia

Las hemorroides, conocidas médicamente como enfermedad hemorroidal, son una de las afecciones anorrectales más frecuentes en la población adulta española. Según la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, cerca del 11 % de la población presenta hemorroides sintomáticas, y más del 50 % podría experimentar síntomas en algún momento de su vida.

Las hemorroides son almohadillas vasculares del canal anal, cuya función es contribuir al sellado y la continencia. El problema aparece cuando se inflaman o prolapsan, provocando sangrado, picor, dolor o prolapso, lo que puede afectar significativamente la calidad de vida.

Existen hemorroides internas, que en fases iniciales no son visibles y se manifiestan sobre todo con sangrado, y hemorroides externas, recubiertas de piel y más proclives a generar dolor agudo cuando se trombosan.

La Asociación Americana de Gastroenterología ha publicado una nueva actualización de práctica clínica con recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento de las hemorroides.

El documento destaca que, pese a la elevada prevalencia de esta patología, el tratamiento más eficaz suele comenzar con medidas sencillas relacionadas con el estilo de vida. Entre ellas, aumentar el consumo de fibra en la dieta y reducir el tiempo y el esfuerzo durante la evacuación se consideran las intervenciones iniciales más recomendadas.

La actualización también señala que los remedios comunes carecen de evidencia sólida: los tratamientos ampliamente utilizados, como los baños de asiento y los productos tópicos de venta libre, pueden proporcionar alivio, pero los datos que respaldan su eficacia son limitados.

En cuanto al uso de esteroides tópicos, los especialistas advierten de que deben emplearse con precaución y nunca durante más de dos semanas, debido al riesgo de provocar irritación y adelgazamiento de la piel.

Los expertos subrayan además la importancia de realizar un diagnóstico adecuado antes de iniciar cualquier tratamiento. Para ello, recomiendan una exploración física que, en muchos casos, incluye una anoscopia para confirmar la presencia de hemorroides y descartar otras patologías.

La guía también establece cuándo es necesario intensificar la atención médica. En los casos persistentes o graves, los pacientes pueden requerir procedimientos ambulatorios, como la ligadura con bandas elásticas, o incluso cirugía.

El documento dedica asimismo un apartado específico a poblaciones especiales, como las mujeres embarazadas, entre quienes las hemorroides son especialmente frecuentes. En estos casos, el abordaje suele centrarse en medidas conservadoras basadas en la alimentación y el alivio de los síntomas.

Por último, la actualización insiste en la importancia de la educación sanitaria del paciente. Los especialistas consideran fundamental informar sobre los posibles riesgos asociados a los procedimientos —aunque sean poco frecuentes— y explicar en qué situaciones es necesario buscar atención médica urgente.

Cuándo y cómo se operan

El Dr. Javier Die Trill, cirujano general y especialista en coloproctología, explica: «El sangrado persistente, el dolor anal que no mejora o un prolapso que no se reduce espontáneamente son señales claras de que es necesario acudir al cirujano».

Existen distintos procedimientos como la hemorroidectomía clásica (Milligan-Morgan o Ferguson, también con láser): indicada en hemorroides de grados III-IV, ofrece resultados duraderos, aunque con una recuperación más prolongada. La hemorroidectomía con grapadora (PPH), actualmente menos utilizada, con menor dolor postoperatorio y recuperación más rápida en algunos casos seleccionados.

Ligadura con banda elástica o esclerosis con etoxiesclerol: se realizan de forma ambulatoria, rápidas y con mínimas molestias Están indicadas en hemorroides internas de grado I-II.

Entre los avances en el tratamiento, la Dra. Belén Merck, del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, destaca la técnica de desarterialización hemorroidal transanal con lifting del tejido hemorroidal, conocida como THD Anolift. Guiada por Doppler, esta técnica identifica y liga las arterias responsables del sangrado y del prolapso sin realizar cortes extensos ni heridas abiertas, lo que disminuye el dolor postoperatorio y acelera la recuperación.

«Las innovaciones tecnológicas permiten adaptar el tratamiento al tipo y grado de hemorroides de cada paciente. Técnicas como THD Anolift son alternativas eficaces que reducen el impacto de la intervención y mejoran la calidad de vida, especialmente en casos con síntomas persistentes o recurrentes», explica la especialista.