El peso es un factor de riesgo para la salud
Qué es el síndrome CKM y por qué los médicos ponen el foco en la báscula
Una nueva guía clínica alerta de que la grasa abdominal es un factor clave en el síndrome cardiovascular-renal-metabólico
El exceso de peso, especialmente cuando se concentra en la zona abdominal, desempeña un papel determinante en el desarrollo del síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM), una condición que agrupa enfermedades cardíacas, renales y metabólicas como la diabetes y la obesidad. Así lo señala la primera guía clínica específica sobre este síndrome, elaborada conjuntamente por la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología.
El documento, que actualiza y sustituye la guía sobre sobrepeso y obesidad publicada en 2013, busca aumentar la concienciación sobre la estrecha relación existente entre estas patologías y fomentar una intervención temprana para prevenir complicaciones futuras.
Aunque el término síndrome CKM todavía es poco conocido por la población general, sus componentes son muy frecuentes. Según los autores, cerca de nueve de cada diez adultos en Estados Unidos presentan al menos una de las afecciones que forman parte de este síndrome, entre ellas hipertensión arterial, alteraciones del colesterol, niveles elevados de glucosa en sangre, deterioro de la función renal o exceso de peso.
Más allá de la báscula
La nueva guía pone el foco en la salud metabólica y en el papel que desempeña el tejido adiposo más allá del peso corporal total. «En lo que respecta a la salud metabólica, el peso no se trata solo de un número en la báscula: personas con el mismo peso corporal pueden tener perfiles de salud muy diferentes», afirma Chiadi E. Ndumele, presidente del comité de redacción de la guía y director de investigación sobre obesidad y enfermedades cardiometabólicas de la Universidad Johns Hopkins.
El experto añade: «Más bien, lo más importante es cómo el tejido adiposo afecta la salud metabólica. Esto incluye cómo el cuerpo regula los niveles de azúcar en sangre y cómo se utiliza y almacena la grasa».
Una amenaza real
El síndrome CKM fue definido por primera vez por la Asociación Americana del Corazón en 2023 como una condición progresiva que conecta la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal crónica y las enfermedades cardiovasculares. «El síndrome CKM es una amenaza real y creciente para la salud pública», advirtió Ndumele.
El síndrome CKM conecta la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal crónica y las enfermedades cardiovasculares
Los expertos destacan que muchas personas son conscientes de padecer diabetes, enfermedad cardiovascular o problemas renales, pero desconocen la estrecha relación entre estas patologías. La presencia de una de ellas incrementa significativamente el riesgo de desarrollar las demás.
«El reto consiste en cómo conectar las recomendaciones de diferentes médicos que pueden especializarse en solo una de estas afecciones», afirmó Ndumele. «Por eso, estamos intentando ayudar a los médicos de diversas especialidades a hablar un lenguaje común y a estar en sintonía, especialmente en lo que respecta al control del peso y sus consecuencias clínicas».
La guía subraya la necesidad de que los profesionales sanitarios incorporen conversaciones preventivas sobre el peso y sus implicaciones para la salud.
«Mantener un peso saludable se ha considerado fundamental para la salud cardiovascular y la prevención de otras enfermedades crónicas. Sin embargo, los médicos no siempre abordan el tema del peso a menos que el paciente lo mencione, y a menudo se centran en la apariencia en lugar de la salud», explicó Ambar Kulshreshtha, médica de atención primaria y miembro del grupo redactor.
Según la especialista, el objetivo es trasladar el debate desde la estética hacia la prevención de enfermedades. «Estamos afirmando que la prevención es tan importante, si no más importante, que el tratamiento», señala.
Cómo se mide el peso
Al explicar el síndrome CKM a sus pacientes, Kulshreshtha compara los vasos sanguíneos del cuerpo con las tuberías de una casa. La obesidad provoca inflamación, que él compara con el óxido. «El óxido puede dañar las tuberías, que son como el sistema vascular», dijo. «Puede dañar la bomba, que es como el corazón. Y puede dañar los filtros, como los riñones».
Ndumele explica que la guía ofrece maneras para que los profesionales de la salud aborden el tema del peso sin emitir juicios. “Comienza con la pregunta: ‘¿Es este un buen momento para hablar sobre su peso y su salud, y cómo pueden estar influyéndose mutuamente?’
«Las múltiples consecuencias de la obesidad incluyen diabetes, enfermedad renal crónica y enfermedades cardiovasculares. La guía proporciona a los profesionales de la salud enfoques para identificar y controlar estas afecciones», dijo Ndumele. «Creo que todos los médicos conocen pacientes con estas afecciones. A menudo entran y salen del hospital, y compartimos la frustración del paciente al tratar de controlar múltiples enfermedades y mantenerse sanos».
Según la Asociación Americana del Corazón, el sobrepeso aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares en al menos un 21 % para los hombres y un 32 % para las mujeres. Además, cada aumento de 5 unidades en el índice de masa corporal (IMC) se asocia con un riesgo un 41 % mayor de insuficiencia cardíaca.
Para Ndumele, las conversaciones tempranas y «una gama cada vez mayor de herramientas» pueden evitar que las personas lleguen a esas etapas peligrosas o incluso revertir el síndrome CKM en sus fases iniciales.
«La guía incluye estrategias comprobadas para fomentar hábitos de vida saludables como base del manejo del síndrome CKM», afirmó. «También describe el uso de medicamentos cada vez más eficaces que benefician a múltiples sistemas del organismo. Estos incluyen inhibidores de SGLT2, terapias basadas en GLP-1 y antagonistas del receptor de mineralocorticoides no esteroideos. Queremos que la comunidad sea más consciente de que existe un proceso y que, con una intervención temprana, se pueden mejorar drásticamente los resultados a largo plazo».
Trabajos conjuntos
Los autores consideran que una mejor coordinación entre profesionales sanitarios, junto con intervenciones tempranas sobre el peso y los factores de riesgo, permitirá reducir la carga futura de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y renales.
«Las investigaciones han demostrado que los equipos interdisciplinarios tienen un impacto significativo en cómo las personas perciben su atención médica y en el éxito del tratamiento», concluyó Ndumele. «Nuestro objetivo es cambiar algunos paradigmas, no solo esperar a que la enfermedad nos afecte, sino ayudar a las personas a prevenir muchas enfermedades a largo plazo».