Analítica de sangre
La razón por la que los médicos insisten en una analítica anual desde los 40 años
Uno de cada siete españoles padece enfermedad renal crónica y la mayoría lo desconoce
La enfermedad renal crónica (ERC) afecta aproximadamente a uno de cada siete adultos en España, aunque la mayoría de los afectados no ha sido diagnosticada. Ante esta situación, los especialistas recomiendan realizar análisis de sangre y orina al menos una vez al año a partir de los 40 años para detectar de forma precoz tanto la enfermedad renal como el riesgo cardiovascular asociado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido recientemente la enfermedad renal crónica como un problema creciente de salud pública a nivel mundial. Su principal dificultad radica en que suele desarrollarse de forma silenciosa durante años, sin manifestar síntomas evidentes.
Según explica la doctora Belén Alemany, nefróloga especializada en riesgo cardiovascular y enfermedad cardiorrenal del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, «solo una pequeña parte de los pacientes sabe que tiene enfermedad renal. El problema es que cuando aparecen síntomas como cansancio, hinchazón o anemia, en muchas ocasiones llegamos tarde y el daño renal ya está avanzado».
La ERC se caracteriza por una pérdida progresiva de la capacidad de los riñones para filtrar y depurar adecuadamente la sangre. Sin embargo, los expertos advierten de que sus consecuencias van más allá del propio órgano. «El paciente renal no suele fallecer por el riñón en sí, sino por las complicaciones cardiovasculares asociadas. El riñón está profundamente conectado con el corazón, las arterias, el metabolismo y la inflamación vascular», señala la especialista.
La importancia del diagnóstico precoz
Entre los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedad renal crónica se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el colesterol elevado, el tabaquismo y el envejecimiento vascular, condiciones cuya incidencia aumenta especialmente a partir de los 40 años.
Por este motivo, los especialistas insisten en la necesidad de implantar estrategias de cribado precoz mediante pruebas sencillas y de bajo coste. «Con una simple analítica de sangre y una muestra de orina podemos obtener una enorme cantidad de información sobre la salud renal y cardiovascular de una persona», destaca Alemany.
Dos parámetros fundamentales
El diagnóstico temprano se basa fundamentalmente en dos parámetros. Por un lado, el filtrado glomerular estimado, calculado a partir de los niveles de creatinina en sangre, que permite evaluar la capacidad de depuración de los riñones. Por otro, el cociente albúmina-creatinina en orina, una prueba que ayuda a detectar daños estructurales en el sistema de filtración renal.
Este último marcador ha cobrado una relevancia creciente debido a su estrecha relación con la salud cardiovascular. «La presencia de albúmina en orina actúa como un marcador centinela de daño vascular. Nos puede alertar no solo de enfermedad renal, sino también de insuficiencia cardíaca y enfermedad cardiovascular antes incluso de que aparezcan síntomas», añade la nefróloga.
Además de su utilidad clínica, estas pruebas destacan por su accesibilidad. «Estamos hablando de estudios extremadamente asequibles, con un enorme impacto potencial en prevención. Una analítica básica de sangre y orina puede cambiar completamente el pronóstico de un paciente», subraya.